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Todo sobre el sector del juego online en España

SiGS’13: Hacienda no ayudará a la industria del juego online

La industria del juego online en España, que ahora cumple un año desde su legalización, sólo será viable como negocio si resiste durante los próximos años en solitario, y sin que la Administración ofrezca ayudas tributarias para que se consolide como actividad. El Ministerio de Hacienda no tiene entre sus planes inmediatos rebajar la fiscalidad, fijada en torno al 25 %, y el crecimiento moderado que experimenta estadísticamente el juego online no oculta la decepción de la mayoría de los operadores, después de haberse abierto unas excelentes expectativas económicas que en solo 11 meses se han visto truncadas ante unos pobres resultados económicos.

Estas son algunas de las conclusiones del 3º Congreso sobre juego online, el Spanish iGaming Summit (SiGS), celebrado en Madrid y organizado por la consultora JAK Comunicación.

La falta de un consenso entre el regulador estatal y los autonómicos también arroja sombras y dudas sobre el futuro, y las expectativas de la ley de unidad de mercado, que podría beneficiar la convergencia en la industria del juego, también es objeto de controversia entre las administraciones central y autonómicas. Así pues, ante esta situación de crisis económica y del sector, el panorama se presenta preocupante.

La presencia del director general en funciones de Ordenación del Juego, Carlos Hernández, en el SiGS no contribuyó a despejar muchas de las incógnitas planteadas. Los asuntos pendientes que dejó Enrique Alejo, el anterior regulador antes de su pase a RTVE, deberán esperar a que en los próximos días el Consejo de Ministros nombre a su sustituto. Entre tanto, solo se sabe que hay voluntad de incorporar las apuestas cruzadas y las slots al catálogo de juegos y que los jugadores de póquer deberán estar atentos a las negociaciones que España mantendrá con Italia en primer lugar – y luego con Francia- en búsqueda de una liquidez internacional que haga atractivo este juego en los sitios web de juego españoles.

Tampoco parece muy animada la Administración a abrir un nuevo proceso de licencias, aunque la ley lo prevé transcurridos 18 meses desde la primera convocatoria para los títulos habilitantes en diciembre de 2011. La Dirección General de Ordenación del Juego, en todo caso, solo contempla abordar una reforma en su conjunto para reactivar la actividad. Mientras tanto, toca esperar.

Javier Pérez Fadón, subdirector general de Impuestos Patrimoniales, Tasas y Precios Públicos del Ministerio de Hacienda, fue el encargado de desvelar los planes de su departamento: no es el momento de modificar la actual fiscalidad del juego online. Como argumento de peso relató la negativa de la UE a que exista diferenciación en el trato fiscal entre el juego online y el presencial. “El Ministerio de Hacienda tiene la obligación de generar ingresos y no de ayudar a crear una industria”, enfatizó en una mesa redonda en la que los demás intervinientes se manifestaron a favor de una rebaja fiscal.

Por lo demás, los reguladores autonómicos asistentes, Fernando Prats (Madrid), Aitor Uriarte (Euskadi) y Luis Miguel González Gago (CyL), defendieron sus competencias en materia de juego frente a los intentos de la Administración central de unificar criterios sobre una industria que se pretende armonizar sin que las CCAA lo apoyen. De hecho, es evidente ese rechazo sin que el Consejo de Políticas de Juego (CPJ), como foro de reunión, vaya más allá de crear una buena sintonía personal entre sus miembros sin que se avance en lo sustancial.

Sin tirar la toalla por este desencuentro, el regulador estatal Carlos Hernández habló sobre la operatividad del CPJ si no ahora al menos en el futuro: “Habrá que esperar un periodo prudencial de unos cuatro años para ver resultados”. Un plazo dilatado, más o menos el mismo que Hacienda propone para hacer una revisión de la fiscalidad. Y ello salvo que la caída en picado de la actividad del juego online, el cierre de empresas y la huida de jugadores a otras webs obligue a las Administraciones a insuflar un apoyo a una industria que, de no recibir ayudas públicas en aspectos regulatorios y tributarios, puede quedar herida de gravedad a corto plazo. Y sin actividad, los ingresos de las Haciendas públicas también tocarán fondo.

Fuente: elRecreativo