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Todo sobre el sector del juego online en España

Adicción al juego online: Más sobre el sistema de PAF

Adicción al juego online: Más sobre el sistema de PAF

“Dejé de jugar el día 5 de febrero del año 1993. Hasta entonces me gastaba unas 45.000 de las antiguas pesetas cada día en juego, sobre todo bingo. Pero no le hacía ascos al póquer. Ese día era Santa Águeda. Me gasté todo lo que llevaba. Unas 35.000 pesetas. Hasta poco antes de aquel día las entrevistas me las hacían porque tenía uno de los dos o tres mejores despachos de especialistas en marketing de España. Ahora me las hacen para hablar del juego, fui-soy un adicto. Y porque perdí parte de mi vida y mi profesión”. Eso es lo que dice José Vicente Martínez, ludópata en rehabilitación y terapeuta de le Federación Andaluza de Jugadores de Azar Rehabilitados.

Martínez lleva años dando conferencias, trabajando con un equipo multidisciplinar y apoyando a quienes como él se dejaron la vida en un bingo, una timba o mirando con fijeza las luces de una tragaperras. “Ahora el peligro está en el descontrol de internet. En dos años, conoceremos la irrupción de ludópatas jóvenes enganchados a sus dispositivos móviles”, asegura este experto. Y es que las máquinas recreativas palidecen frente a la pantalla de un ordenador o un ‘smartphone’. Si hasta hace poco las maquinitas pagaban todos los gastos corrientes de cualquier cafetería, ahora la privacidad relativa del juego ‘online’ está ganando la partida. Las cifras son alarmantes: De junio a diciembre de 2012 las sumas apostadas se incrementaron el 70% respecto del mismo periodo de 2011 -de 1.575 millones de euros a 2.727-, según el Ministerio de Hacienda.

En el segundo trimestre de este año, el juego ‘online’ en España facturó 1.289 millones de euros y hay un total de 1.420.256 jugadores. Según datos de la Asociación Aragonesa de Jugadores de Azar en Rehabilitación (AZAJER), el juego presencial en España disminuyó el pasado año un 8%, pero en contrapartida el juego ‘online’ ha crecido hasta el 50%.

Los psicólogos clínicos aseguran que los pacientes afectados por el juego en la red son jóvenes a gusto en el entorno digital y que valoran la inmediatez. Y es curioso, muchos de los enganchados no jugaban a máquinas recreativas: su contacto con el mundo del juego era, sobre todo, la quiniela o los juegos relacionados con los resultados deportivos. Y es que no en vano, las apuestas deportivas y el póquer rozan el 78% de las sumas jugadas en la red en España.

“El momento que marca el inicio de tu adicción sigue siendo el mismo: cuando tienes que ocultarte o mentir para seguir jugando. Antes con el bingo o el casino la ludopatía se hacía presente en 10 o 15 años. Ahora con los juegos ‘online’, como mucho en cinco. A mayor inmediatez en la consecución del premio, mayor poder y velocidad de adicción”, asegura Martínez. Este terepeuta cree que mucha responsabilidad la tiene la publicidad, “por ejemplo el póquer, en el que se publicitan un montón de campeonatos con personajes y futbolistas famosos. Todo empezó hace algunos años con algunos canales de televisión y el ‘stripoker’. Ahora voy a dar charlas a centros de enseñanza y en el último año de Bachillerato hay muchos jóvenes jugando hasta las cinco de la mañana”.

RADIOGRAFÍA DEL JUGADOR EN PELIGRO

El retrato más aproximado de las víctimas de la adicción al juego en Internet lo ha realizado el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell) a través de un estudio publicado en la revista ‘Journal of Gambling Studies’, con más de 2.300 pacientes de entre 17 y 86 años. Así, los más jóvenes, de entre 17 y 35 años, tienen más tendencia a la impulsividad y a buscar nuevas sensaciones, rasgos que actúan como factores precipitantes de la adicción al juego. En las personas de edad avanzada, de entre 55 y 86 años, el juego es una vía para “modular estados emocionales negativos, huir de sentimientos de soledad, insatisfacción o malestar físico”.

Dos conclusiones del estudio llaman la atención. La primera es que el juego patológico es un trastorno transitorio y episódico: hay momentos de la vida en los que se puede controlar mejor esta conducta. La segunda es que las mujeres se inician más tardíamente en el juego, hacia los 35-40 años, mientras que los hombres empiezan más jóvenes.

¿REMEDIO?

“El único factor de la personalidad que no varía con la edad es la capacidad de tomar las riendas de nuestra vida, de ser persistentes con un objetivo”, un rasgo que, según Martínez, es “bajo en todas las etapas y que puede dar la clave para actuar en el tratamiento y en la prevención del trastorno”. En la Federación Andaluza de Jugadores Azar no están en contra del juego, “sino luchando contra la adicción”.

La alarma por un fenómeno creciente llevó al Gobierno central a lanzar la iniciativa Juego Responsable, instrumento de sensibilización para asegurar el cumplimiento de los requisitos de protección a menores y grupos vulnerables. Y creó un consejo asesor con representantes de la industria del juego, de asociaciones de afectados y de expertos en la problemática. Los resultados se esperan, pero mientras tanto, ha sido una empresa que se dedica a ganar dinero con el juego, precisamente, quien ha ideado un radar que detecta la adicción de los clientes.

La compañía Paf ha desarrollado un radar que detecta la adicción al juego de los clientes, según explica el Country Manager de la compañía, Albin Tiusanen. El radar analiza la actividad de los clientes y, cuando detecta un comportamiento específico como muchas horas de juego o pérdida de elevadas cantidades, se realiza una llamada al interesado por parte de personal cualificado. A la tercera llamada, se recomienda al cliente dejar el juego “e incluso se congela su cuenta si es necesario”, asegura Tiusanen. Además esta compañía tiene un seguro por el cual, “si a pesar de todo uno de nuestros clientes cae en la adicción, le cubrimos las 10 primeras sesiones de terapia”, dice.

Pero lo más curioso es la razón para poner en marcha este dispositivo de seguridad: “No queremos quedarnos sin nuestros clientes, que si caen en la ludopatía dejarán de jugar a medio y largo plazo”, dicen en Paf. Tiene su lógica…

Fuente: Qué