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Corrupción en el tenis: las apuestas ilegales matan al deporte de la raqueta

Corrupción en el tenis: las apuestas ilegales matan al deporte de la raqueta

Las apuestas son la nueva lacra del deporte. De eso ya no quedan dudas. Si bien es cierto que prácticamente desde que la pelota echó a rodar comenzaron a existir intereses diversos siempre desembocando en lo económico -títulos, cambios de categoría, etc.- la tesitura ha virado por completo al mundo de las apuestas deportivas, especialmente con la proliferación de los sites de internet. En los deportes colectivos, antiguamente había que untar a mucha gente, ahora es suficiente con unos pocos. El fútbol como buen deporte rey que es, pero también el baloncesto, balonmano, voley, waterpolo, hípica por excelencia y hasta tenis, o por qué no deportes de motor. Allí donde se mueve dinero con importantísimas dosis de azar y juego, aparece por detrás el gigante de las apuestas y la sombra del amaño.

El último tramposo cazado es el español Guillermo Olaso, tenista condenado a cinco años de suspensión y al abono de 25.000 dólares, siendo culpabilizado de los delitos imputados por el Programa de Lucha contra la Corrupción en el Tenis (UTACP). El tenista, de 25 años de edad, se encontró con el pastel el pasado mes de diciembre de 2013, y negó entonces haber cometido los actos que le incriminan acaecidos en 2010:

“Fui contactado por una organización delictiva rusa dedicada a cometer fraude en las apuestas deportivas. Su intermediario, el jugador serbio David Savic, me propuso arreglar el resultado del partido de primera ronda del ‘Challenger’ de Astana contra Danjil Braun”.

“Debo aclarar que no acepté la propuesta, que rechacé todo ofrecimiento de dinero, que no he arreglado en toda mi carrera el resultado de ningún partido de tenis, y que tras esa terrible experiencia he venido denunciando en múltiples ocasiones ante el Tennis Integrity Unit los acercamientos que he padecido”.

Así rezaba el comunicado emitido por el jugador, en el que defendía a capa y espada su inocencia al mismo tiempo que anunciaba que recurrirá tal sentencia ante el Tribunal de Arbitraje Suizo.

Olaso -defendido por el presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas, tan a la cabeza de la lucha contra las apuestas ilegales; paradojas de la vida- es sólo el decimotercer tenista imputado por tal cuestión, y es que su caso es sólo el de una cabeza de turco, la punta del iceberg de un gigantesco entramado mafioso y podrido que afecta a la propia esencia del deporte.

Y es que el problema del tenis es que juega uno contra uno -en partidos individuales-, y es suficiente con ‘motivar’ económicamente a una sola persona para que el signo de un partido cambie. Por esto vive preocupada la Federación Internacional de Tenis (ITF), porque su deporte, uno de los más caballerosos por excelencia, atesora el 40% de las apuestas ilegales, de acuerdo al informe anual de la Asociación Europea de Seguridad Deportiva (ESSA), sólo por detrás del fútbol con un 48%.

2007, el año que apareció el primer tramposo
Se fija en el curso 2007 el momento del auge de las apuestas deportivas con carácter ilegal, porque es el punto en el que las grandes casas de apuestas en internet se empiezan a consolidar y a mover grandes sumas de dinero, y porque aparece el primer caso de una sanción a un tenista por este motivo. Se supone entonces, que la cosa vendría de bastante más atrás.

Por lo menos en España, las casas de apuestas y específicamente las virtuales o digitales, carecen aún de una normativa especial que las rija, y existe una alegalidad en cuanto a la cantidad de dinero que se mueve en estos círculos a golpe de ratón. Los impuestos a pagar, la visibilidad de las empresas y sus directivos, las fórmulas de funcionamiento, etc., son todavía tabús en el entramado legislativo español.

El vacío legal de las casas de apuestas
Eso sí, como parte muy perjudicada del movimiento mafioso de apuestas ilegales, por la imagen ofrecida como sector y por las pérdidas económicas (o al menos no ganancias), la colaboración de las casas de apuestas es una parte esencial para detectar los arreglos de partidos. Y así lo hacen. Cuando un encuentro detecta en sus apuestas previas unos comportamientos excesivamente extraños, habitualmente, estas empresas proceden avisando a los torneos en cuestión, y ocasionalmente, retirando el partido de su oferta.

Tenistas corruptos, nefasta educación deportiva
No sólo la formación en el deporte, sino también la formación como personas, proviene en primera instancia de la familia, de las figuras del padre y la madre. Y ocurre que, en el tenis específicamente, pero en todos los deportes y de manera relevante en aquellos en los que la elite mueve cantidades astronómicas de dinero, los progenitores pierden la noción de la mesura en el entrenamiento de sus hijos, y terminan por viciar y hasta truncar una carrera prometedora. La corrupción del deporte empieza en la cuna.

En el pasado 2013 aconteció un episodio dantesco con el Madrid Mutua Open como escenario. John Tomic, padre del tenista Bernard Tomic (de sólo 20 años y en la posición 51 del ránking de la ATP), se abalanzó sobre el sparring de su hijo, Thomas Drouet, propinándole un cabezazo y rompiéndole con él la nariz. Tal cuál.

Pero lo sangrante es que no es el único caso. Padres expulsados de por vida de torneos por insultar, por vejar a rivales y, lo peor, a sus propios hijos. No es de extrañar, por ejemplo, que el mencionado Bernard Tomic sea ahora el chico malo del tenis mundial: antes que pasar el tiempo entrenando se prolifera en salas de fiestas desefrenadas, o en perder su carnet de conducir por conducir con exceso de velocidad. ¿Y si a Tomic le llegaran ofertas para amañar partidos?

No es de extrañar, por tanto, que la propia Federación Internacional de Tenis editara un libro en 1999 bajo una idea singular, ‘Cómo ser buen padre de un jugador de tenis’. Pues eso.

Fuente: El Recreativo