Pages Navigation Menu

Todo sobre el sector del juego online en España

Todo lo que siempre quiso saber sobre el Bitcoin y nunca se atrevió a preguntar

Todo lo que siempre quiso saber sobre el Bitcoin y nunca se atrevió a preguntar

Marina Franganillo, Asociada de Information Technology de ECIJA, nos devela los misterios de la moneda virtual más popular de internet.

A pesar de haber ganado en notoriedad y relevancia estos últimos meses, primero con un aumento desmedido de su valor hasta rozar los 1.200 USD por unidad a finales de 2.013 y, más recientemente, por circunstancias no tan favorables, lo cierto es que, aunque haya pasado desapercibido para muchos, el Bitcoin lleva entre nosotros desde principios del año 2009.

Ahora bien, ¿qué es verdaderamente el Bitcoin?

El Bitcoin se podría definir como una moneda virtual, una criptodivisa, basada en un sistema de criptografía asimétrica, que se caracteriza por su descentralización, al ser un sistema de pago electrónico P2P que no controla ninguna entidad, y cuyo valor, por tanto, es aquél que le sea dado por sus usuarios en el intercambio. Como cualquier moneda, con Bitcoins podemos adquirir una cada vez más amplia variedad de productos y servicios, desde galletas en puestos callejeros mediante el escaneado de un código QR: hasta viajes al espacio, pasando por entradas para un partido de baloncesto de los Sacramento Kings.

Adicionalmente, está vinculado al mundo del código abierto ya que el software original para gestionar Bitcoins, el Bitcoin-Qt, fue distribuido bajo la licencia MIT, que permite al usuario copiar dicho código, modificarlo y distribuirlo libremente siempre que cumpla unos requisitos, y gran parte de los programas cliente disponibles (deriven o no de Bitcoin-Qt) son también open source.

En la actualidad, hay aproximadamente doce millones y medio de Bitcoins en circulación, y, periódicamente, se irán generando nuevas unidades hasta alcanzar la cifra máxima de veintiún millones. En concreto, el sistema ha sido diseñado para que cada diez minutos alguien obtenga una cantidad determinada de nuevos Bitcoins, fijada actualmente en veinticinco unidades. Esta cantidad irá disminuyendo paulatinamente hasta que estén en circulación los veintiún millones previstos, algo que se estima ocurrirá en 2140.

El primer paso que un usuario debe tomar para adquirir Bitcoins es hacerse con una “cartera”, donde se generan las direcciones que permitirán recibir Bitcoins de otras personas y donde se almacenarán las claves necesarias para poder operar con ellos.

La adquisición de Bitcoins se puede llevar a cabo entre usuarios, bien a través de sitios de intercambio como BTC-e o Mt.Gox donde se pueden vender o adquirir Bitcoins, o directamente entre dichos usuarios, conociendo la dirección de la cartera del destinatario. De este modo, un usuario generará una dirección única, que le permitirá recibir Bitcoins en su cartera, y comunicará dicha dirección a la persona de quien va a recibir la moneda.

Dada su intangibilidad, para evitar que un mismo Bitcoin sea utilizado en varias transacciones, cada transacción se hace pública, añadiéndose a una lista, lo que se conoce como la cadena de bloques, que identifica el recorrido de cada Bitcoin y que debe ser verificada por otros usuarios.

Ahora bien, ésta no es la única forma de adquirirlos, ya que, como decíamos, aparecen nuevas monedas cada diez minutos. Esto ocurre mediante la llamada minería, que consiste en otorgar estos nuevos Bitcoins a usuarios -los mineros- como recompensa por la solución de problemas matemáticos extremadamente complejos que, a su vez, ayudan a mantener la cadena de bloques.

A pesar de ser públicas, estas transacciones son altamente anónimas, ya que las claves no están vinculadas a una identidad, por lo que, a menos que un usuario, identificándose, haga pública la dirección de su cartera, cualquier transacción que realice será anónima. Igualmente, todo usuario podrá tener cuantas direcciones genere, siendo incluso recomendable utilizar una nueva para cada transacción si se quiere conservar ese anonimato, pues utilizar la misma puede suponer que una breve indagación a través de cualquier buscador desvele su identidad.

El fenómeno no acaba ahí. En los últimos días anunciaba un ISP estadounidense el lanzamiento de un Privacy Phone, un terminal en el que previamente se habría instalado una VPN y donde los servicios de voz, mensajería y datos estarían cifrados. Para reforzar el anonimato perseguido, ese ISP recomendaba comprar el terminal con Bitcoins.

Por otro lado, esta característica ha hecho que el Bitcoin se haya visto envuelto en escándalos como el de Silk Road, una suerte de mercado negro online donde las transacciones se realizan con esta moneda precisamente por ser idónea para preservar el anonimato, de especial importancia debido a los productos que se encuentran en él, tales como estupefacientes.

Asimismo, de las muchas noticias recientes relativas a la seguridad de las webs de intercambio, es especialmente relevante el caso de Mt.Gox, mercado por excelencia que, por su fiabilidad, era utilizado por muchos como referencia para fijar el valor del Bitcoin. A raíz de una intrusión en su sistema, desde Mt.Gox descubrieron la desaparición de unos 900.000 bitcoins, y, tras comprobar que la deuda superaba los dieciocho millones de Euros, se han declarado en quiebra.

Sin embargo, el riesgo también se deriva del propio hecho de que estas webs a menudo igualmente ofrecen servicios de cartera. ¿Qué ocurre cuando un sitio como Mt. Gox cierra y el usuario pierde las claves que le permiten operar con sus Bitcoins? ¿A quién nos dirigiremos para reclamar?

Al tratarse de una moneda cuyo valor es fijado por los usuarios, es muy inestable y puede dar lugar a pérdidas importantes de patrimonio, pues del mismo modo en que su valor puede multiplicarse exponencialmente en cuestión de días, puede desplomarse súbitamente, lo cual no hace sino poner en entredicho su utilidad.

Todo lo anterior viene a demostrar lo arriesgado de un sistema que se encuentra aún en sus primeros estadios y acentúa la necesidad de ser cautos. Por ello, es recomendable hacer un backup de la cartera para no perder las claves y, por tanto, la inversión realizada. Asimismo, hasta que su valor en cierto modo se estabilice, es vital tener siempre presente que se trata en todo caso de una inversión muy arriesgada.

En cualquier caso, aun con sus pros y sus contras, y aunque haya voces que opinen que no se recuperará de estos últimos baches, lo cierto es que el Bitcoin ha abierto la puerta a nuevas modalidades de pago y ha demostrado que es necesaria una regulación y una concienciación de los organismos competentes, más teniendo en cuenta la aparición de otras monedas virtuales (por ejemplo, Litecoin, Dogecoin, Peercoin, etc.) que, siguiendo sus pasos, se van abriendo camino como formas de pago, no sólo en el mundo online sino también en establecimientos físicos.