Pages Navigation Menu

Todo sobre el sector del juego online en España

Reinventar el bingo en la era digital

Reinventar el bingo en la era digital

La Ley Antitabaco y la irrupción del juego on-line provocaron un cataclismo en las salas de bingo. En 2011, con una ley «a la carrera», se regularizó a nivel nacional. Entonces nació Ebingo, la unión de los grupos empresariales de juegos Ballesteros, Coves y Bingos Reunidos, para hacer frente a la cada vez mayor influencia del juego en red.

A diferencia de la competencia, la empresa pretende «dar cabida al juego presencial dentro del negocio on line, no al revés». Tras la unión de los grupos, solicitaron licencias para tres tipos de bingo, black jack y ruleta -esperan la legalización de los slots, máquinas tragaperras on-line con mayores premios-. Lograron la adhesión de 43 salas a nivel nacional. Y estas salas tienen en común una cosa: el bingo, black jack y ruleta en línea.

El usuario se registra en su casa, pero también puede hacerlo en la sala más cercana bajo asesoramiento. Accede a un bingo al que puede jugar gente de cualquier parte de España. Sin embargo, tanto a la hora de ingresar dinero en la cuenta para comenzar a jugar o continuar apostando como en el momento de recibir el cobro, no hay ninguna necesidad de exponer los datos bancarios. Además, todo es «inmediato».

Tal y como explica el director técnico de Ebingo.es, Iñaki Díez, «dentro del on line, cuando se solicita el cobro, se tarda entre 24 y 72 horas en recibir el dinero. Aquí se cobra en el momento. Vas a tu sala de juegos más cercana y lo recibes al instante», cuenta. «Este sistema de registro, de cobros y de pagos es único en España», apunta el CEO, David Ballesteros, un sistema homologado por el Estado.

Cuando el usuario de Ebingo.es juega, genera un dinero virtual que se denomina ebingo. Este dinero se puede también canjear por regalos, cartones en el presencial, en el electrónico, etc. «Ninguna operadora a nivel nacional lo ofrece», apunta el CEO. Pero es que el cliente que juega en la sala y, a la vez, está registrado en la web, también genera esos ebingos. Excepto el dinero promocional -el que regala la empresa-, todo se puede cobrar en efectivo y al momento. Eso sí, en cualquiera de los establecimientos. Si una persona se encuentra jugando en Valencia, puede acceder al cobro en otra ciudad cuando desee. «Puedo realizar un ingreso en Palencia y cobrarlo en Valladolid».

«Hay gente que piensa que no hay que darle cabida al juego por internet, pero muchos de nuestros clientes ya jugaban on line en páginas que lanzaban desde Gibraltar o Malta -paraísos fiscales-, y nosotros les proponemos una página web nuestra, del grupo» que está gestionada desde Castilla y León, como lo es toda la plantilla de las salas adheridas en cualquier punto de la Comunidad. Una de ellas es el histórico Bingo Reno, de Palencia, abierto en agosto de 1980.

La tecnología va más avanzada que la regulación. Están preparados, por ejemplo, para que un terminal de bingo electrónico se transforme en uno para poder jugar por internet. El gran objetivo es que, además de que una persona se encuentre en un lugar físico, pueda estar jugando a la vez con otras de toda España por el mismo premio que haya en una sala presencial. Es decir, acceder a cualquier sala desde cualquier ubicación. No obstante, las cosas de palacio, van despacio, aunque la posibilidad técnica sea una realidad -guardada, de momento-.

Ebingo causó furor en el Congreso del Juego de Valencia, Expojoc, que se celebró el 23 y el 24 de septiembre. Además de que hubo una aceptación «enorme» por parte de los empresarios, fue el expositor más votado de la feria, por lo que fue elegido como el mejor producto.

Se trataba de un tema «tabú» por «desconocimiento», cuenta Ballesteros. Lo que era un lastre para el sector presencial, se está convirtiendo en «la luz al final del túnel». Porque se han atrevido con algo que «mentalmente estaba prohibido», y lo están haciendo «fácil» tanto para el empresario como para el jugador. Al fin y al cabo, el usuario puede jugar por internet pero con el servicio de atención, ingreso y cobro de una sala. «La página es muy sencilla. Queremos que la gente vea que es tan absurdo que al final guste».

Fuente: elmundo.es