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Todo sobre el sector del juego online en España

Dos de cada diez nuevos ludópatas luchan contra una adicción ‘online’

Dos de cada diez nuevos ludópatas luchan contra una adicción ‘online’

La ludopatía sigue jugando con la vida de muchas personas. Pero, mientras los mayores han echado su juventud por la ranura de las tragaperras, los jóvenes apuestan su futuro de un modo online. Los datos manejados por Ludópatas Asociados en Rehabilitación de Castilla-La Mancha (Larcama) indican que dos de cada diez afectados por esta adicción sin sustancia están enganchados al póquer alejado de timbas clandestinas y a las apuestas deportivas a golpe de ratón. «Es algo que nos preocupa mucho, porque no hay ningún tipo de control», lamentó el secretario de Larcama, Guillermo Mateo.

En apenas tres años desde su legalización, el juego online que, al igual que las tragaperras, se caracteriza por su inmediatez, disponibilidad y accesibilidad (lo que explica porqué puede llegar a ser tan adictivo), está causando estragos. La terapia que Larcama celebra cada viernes en Ciudad Real acoge a 62 ludópatas, de los que 23 -sólo dos con rostro de mujer- se han sumado a lo largo de este año, así como a 51 familiares. De todos ellos, según explicó Mateo, «14 responden a este perfil». En este sentido, llama la atención que casi el 70 por ciento de los pacientes acogidos en lo que va de año tienen menos de 40 años. No en vano, ocho no superan los 30.
«El caso que más me ha llamado ha sido el de un chico que invertía 20 horas diarias en un videojuego, una adicción que le alejó de su familia y le llevó a abandonar sus estudios en la Universidad, así como a desarrollar una paranoia que desembocó en un ingreso psiquiátrico», recuerda Mateo sin dejar pasar por alto el caso de otro paciente que, además, era amigo de la infancia del anterior. «Se pasaba todo el día frente al ordenador jugando el póquer», afirmó el secretario de Larcama.

el papel de la familia. La familia desempeña un papel fundamental en su recuperación, aunque no todos tienen la suerte de tenerla de su lado. Eso sí, en palabras de Mateo, «es más difícil la rehabilitación para el acompañante que para el enfermo». «Tiene que entender el problema y no verlo como un simple vicio», argumenta. Y recuperar una confianza que se revela como un folio arrugado al que nunca se van los pliegues. (Más información en la edición impresa)

Fuente: La Tribuna de Ciudad Real