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Se generalizan los amaños de los eSports

Se generalizan los amaños de los eSports

El mundo de los eSports ha recibido un golpe importante, al confirmarse que las autoridades de Corea del Sur han arrestado a 8 personas, entre los cuales hay varios jugadores profesionales de alto nivel en Starcraft 2, tras haber puesto a un total de 11 individuos en busca y captura (2 personas fueron liberados, y una sigue aún sin dar señales de vida), bajo la acusación de amañar partidos para favorecer apuestas.

Estos hechos ya de por sí serían graves con jugadores poco conocidos, pero lo son más por el hecho de que involucran a algunos de los mejores jugadores del título de Blizzard.

Es el caso de Lee “Life” Seung Hyun, al que le ofrecieron cerca de 60.000 dólares por dejarse perder dos partidas, lo que serían aproximadamente unas 7 veces lo que habría ganado si hubiera terminado ganando el torneo. El problema de este caso en concreto no es solo la caída en desgracia de este jugador, sino que supone que una de las figuras más prístinas de Starcraft 2 en el terreno de los eSports sea un corrupto. Un gancho directo a la credibilidad de los deportes electrónicos, tanto en Corea, como en el resto del mundo. Al menos el jugador no dormirá entre rejas, quedando apercibido de que cualquier otra actividad criminal sí que le obligará a ingresar en la cárcel. Eso sí, Life no se librará de una suspensión de por vida en Starcraft 2. Otro jugador de alto nivel, Bung “Bbyong” también ha sido implicado en esta red de amaños.

Estos amaños no se produjeron en torneos importantes, sino en eventos menores, con una repercusión y relevancias mucho menor. Esto no debe ser óbice para bajar la guardia, puesto que dejan claro que existe un gran problema con la organización de los torneos. En el torneo en que Bbyong se dejó ganar (recibiendo por ello unos 30.000 dólares), el premio para el que ganara el campeonato era de 36.000 dólares, ganando el segundo solo 9.600, hasta llegar los que caen en cuartos de final que solo se llevan 2.200 dólares. Una minucia en comparación con el dineral que se puede llegar a ofrecer por dejarse ganar.

Esto es culpa, en parte, de la forma de organizar los torneos de este tipo, en los que el ganador se lo lleva casi todo. Incluso Blizzard ha sido criticada cuando ha tratado de repartir más el premio entre los distintos participantes. A esto hay que unir el hecho de que los jugadores son gente joven e influenciable. Life tenía 15 años cuando se coronó campeón, y ahora tiene tan solo 19 años.

Fuente: marca.com