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El Radar antiamaños ya está operativo

El Radar antiamaños ya está operativo

El abogado español Emilio García acababa de llegar desde Suiza a su Galicia natal, a disfrutar de sus vacaciones en agosto de 2013, cuando le sorprendió una llamada: la UEFA, el organismo en el que él trabaja, acababa de detectar un volumen inusual de apuestas en torno a un partido de previa de Champions entre dos equipos de los que el lector a buen seguro jamás habrá oído (ni volverá a oír) hablar: el Inter Turku de Finlandia y el Vikingur de Islandia.

El repunte de apuestas era tal que García, responsable del departamento de Integridad de la UEFA, se vio obligado a coger el teléfono. Habló con los delegados de uno y otro equipo, y también con el árbitro. Ésta era, en definitiva, la llamada más importante: el grueso de dinero se había apostado en Armenia y -¿adivinan?- armenio era el colegiado. Pura globalización: un partido en Helsinki genera un frenesí apostador en Armenia.

Pero pura globalización con trampa: “Los tres me dijeron que no había problema, que todo estaba bien, el árbitro me aseguró que no había problema… Pero luego pitó dos penaltis raros [el primero, al menos, incomprensible según las imágenes, colgadas en Youtube]”. Pese a que los armenios apostaban mayoritariamente y con buenas cantidades de dinero por un empate, uno de los dos equipos falló su pena máxima y ganó el Inter Turku. “En cuanto vimos el resultado, y sobre todo el desarrollo del partido, me cogí un avión a Armenia”, relata el letrado. “En estos casos, lo determinante es contar con la participación o no de las autoridades locales: ésa es la diferencia. Y en Armenia colaboraron mucho”.

En apenas 10 días las autoridades investigaron patrimonialmente al colegiado y le encontraron “un cobro de 30.000 euros por arreglar el partido”. El árbitro Andranik Arsenyan y su linier Hovhannes Avagyan fueron sancionados de por vida. “Es uno de esos pocos casos en que se logra demostrar que alguien cobra por un amaño”, subraya Emilio García.

Una nueva vía abre ahora la posibilidad de sancionar a un club por amaño sin que se llegue a conseguir el rédito del delito: el beneficio económico de quienes arreglan el partido. El Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS) acaba de admitir por primera vez como prueba de cargo, para sancionar a un club, la apariencia de amaño determinada por el sistema de inspección utilizado por la UEFA. Se trata del Skenderbeu de Albania, el campeón de la liga albanesa de los últimos años. En la UEFA se sospechaba que el club llevaba ese mismo tiempo vendiendo sus partidos de la fase previa de Champions, y se le sancionó impidiéndole participar en la competición en la temporada que ahora comienza. El club apeló al TAS y éste, por primera vez, ha validado el sistema que la UEFA lleva utilizando desde 2009 para monitorizar prácticas corruptas: el Sistema de Detección de Fraudes de Apuestas de la UEFA (BFDS en sus siglas en inglés).

El sistema, creado por la firma SportsRadar, es “una especie de pasaporte biológico antiamaños”, explica gráficamente Emilio García. Es decir: “Mediante algoritmos y complicadas fórmulas matemáticas, llega a establecer que determinado patrón de apuestas en torno a un partido no se pueden producir sin que ese partido esté arreglado”.

Basándose en la lógica de los movimientos del mercado de apuestas, y sobre todo en lo ilógico e imposible de determinadas apuestas, el sistema llega a determinar situaciones imposibles sin amaño. Un ejemplo extremo para que lo entienda el lector. El último campeón de Champions juega contra un equipo que debuta en la competición, va ganando 4-0, y de golpe emerge un aluvión de apuestas a que el equipo que va perdiendo va a empatar 4-4.

El TAS lanza así un aviso para navegantes: a partir de ahora no va a hacer falta que se llegue a demostrar al 100% el arreglo. “Con una apariencia tan fundamentada matemáticamente, vale”, afirma García, con otra metáfora: “Es como un radar de tramo. Viene a decirte: ‘Si usted entró en este tramo a esta hora, y salió a esta hora, ha tenido que saltarse el límite de velocidad sí o sí’”.

El sistema analiza los 400 mercados de apuestas públicos más importantes durante el propio desarrollo de los partidos. “El equipo albanés, según nuestros datos, amañanaba sobre todo entre el minuto 75 y el 90. Para hacer dinero es muy fácil, son redes organizadas. A nivel español los efectos de esto van a ser reducidos, porque la disciplina deportiva es buena, pero a nivel europeo esto tendrá efectos importantes”.

La sentencia del TAS, dictada después de que la UEFA llevara a testificar al matemático de Liverpool creador del sistema -“el tipo estuvo haciendo ecuaciones delante de los jueces por espacio de dos horas”-, parte de presupuestos de base que separan el derecho anglosajón del español: “En España, para la prueba penal, quien juzga debe estar seguro ‘más allá de la duda razonable’. El estándar anglosajón es la denominada ‘satisfacción confortable’. Es decir, que con las pruebas que yo tengo a la vista, estoy cómodo con la posibilidad de condenar. En la disciplina deportiva española necesitas estar seguro al 99%, mientras que en la anglosajona vale del 55% al 70%”, compara.

El mercado de apuestas y amaños blanquea con un 50% de rentabilidad para las mafias, el doble que el 25% normal, estima Interpol. Las dos principales casas de apuestas de las monitorizadas por la UEFA, Hong Kong Jockey Club y Sbobet, ya estaban cortando las apuestas del Skenderbeu durante los propios partidos, al ver evidente el amaño. “El famoso Nigeria-Argentina de 2011 [que Nigeria ganó 4-1 y que provocó una investigación de la FIFA] habría caído con este sistema”, cierra Emilio García. La máquina antiamaños de la UEFA ya dispara fuego real.

Fuente: elmundo.es