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Todo sobre el sector del juego online en España

Aumenta el número de jóvenes adictos al juego online

Aumenta el número de jóvenes adictos al juego online

Cada vez son más los jóvenes entre 18 y 25 años adictos al juego online. Las apuestas deportivas son la principal puerta de entrada de los adolescentes a la ludopatía.

A Antonio (nombre ficticio) le cuesta mantener esos dos euros en el bolsillo. Está jugando su equipo favorito y le falta tiempo para apostarlos. Con la euforia de una buena partida y la adrenalina corriendo por sus venas, pasó de los dos euros a los cuatro, hasta que cambió las monedas por los billetes. “Ahí date por perdido”, cuenta en tono revelador. Dilapidó miles de euros en pocos años y acabó con unas deudas que le obligaron a venderlo todo. “No vendí mi alma porque nadie quiso comprármela”, se sincera.

Natural de Vigo, tiene 45 años y fue a los 23 cuando comenzó a jugar y a perder de forma simultánea. Porque para él nunca se gana en esto. “He llegado a perderlo todo: varios trabajos, amigos, familia…” Actualmente lleva dos meses sin jugar, lo que para él está resultando una “eternidad”. “Me acuerdo del juego en todo momento, pero lo bien que se vive sin jugar…”, se repite, consciente de que va a ser jugador toda su vida pero convencido de que algún día saldrá de este agujero.

Su relación con el juego comenzó de muy pequeñito, de manera inocente, cuando su padre jugaba las vueltas del café en las máquinas tragaperras, cuenta sin ningún tipo de reproche hacia su progenitor pero sin obviar esta circunstancia que se repetía de forma habitual. Cuando superó la mayoría de edad, empezó como jugador de tragas y bingo hasta que conoció el mundo de las apuestas deportivas, que resultó “su perdición”. “Primero apostaba euro a euro, después fueron 10 euros, 20 euros, hasta llegar a jugar 1.500 euros en una sola apuesta y hasta el sueldo”. Antonio reconoce el increíble poder de enganche de estas máquinas, que acabaron perforando sus bolsillos.

El suyo, como el de la mayoría de los ludópatas, fue un camino donde la mentira se cruzaba con él por todas las esquinas. “Es una pesadilla, mientes constantemente y a todo el mundo, lo único que quieres es conseguir dinero para ir a jugar”. Para ello llegó a robar a sus padres y hermanos y vender sus pertenencias; hasta que decidió pedir ayuda cuando apenas era un chaval.

Desde entonces, acude dos veces por semana a terapia, donde advierte con preocupación cómo a lo largo de estos años el número de jóvenes enganchados a las apuestas online ha ido en aumento.

En palabras de Juan Lamas, director de FEJAR -Federación que aglutina a 26 asociaciones de jugadores rehabilitados y 15.000 pacientes-, “la regulación del juego online en 2012 ha acelerado el momento de la primera apuesta y se ha producido un descenso de la edad de los jóvenes que llegan a las asociaciones en busca de tratamiento. Hace aproximadamente siete años, la media de edad era de 35 a 45 años y gente que llevaba mucho tiempo jugando, sobre todo a las tragaperras y al bingo. Ahora la edad ha disminuido y se sitúa entre los 18 y 25 años, con una fuerte adicción a las apuestas deportivas”.

La continua aparición de nuevos dispositivos y `apps´ puede resultar para algunos jóvenes un peligroso caldo de cultivo para dar el salto al juego online
Los datos del Ministerio de Hacienda también revelan un fuerte repunte de las apuestas, situando a España como uno de los primeros países con más oferta de juego. Actualmente, hay registrados un millón de jugadores online, una modalidad que ha generado en los últimos tiempos una alarmante problema de ludopatía precoz. Y es que la posibilidad de poder apostar durante 24 horas los 365 días, de hacerlo con pequeñas cantidades, en solitario, desde casa y manteniendo el anonimato, “son características del juego online que le confieren un potencial muy adictivo, mucho mayor que el que tiene el juego presencial”, argumenta Lamas.

La accesibilidad para acceder a una web de juego en línea también se convierte en un buen acicate para los más jóvenes, ya que basta con disponer de una tarjeta de crédito y el DNI de un adulto. Si alguien desea autoexcluirse del juego online, como hacen muchos ludópatas por voluntad propia, pueden inscribirse en el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego, del Ministerio de Hacienda. De ese modo, si alguien intenta suplantar su identidad en una web, el sujeto en cuestión es rechazado de forma automática.

La continua aparición de nuevos dispositivos y apps, y la facilidad con la que se insertan en nuestro día a día, puede resultar para algunos jóvenes un peligroso caldo de cultivo para dar el salto al juego online.

La doctora Enriqueta Ochoa, psiquiatra del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid y psiquiatra de apoyo al Programa Adolescentes y Familias de Proyecto Hombre Madrid, advierte de que “el número de jóvenes enganchados al juego online, con o sin dinero de por medio, va en aumento. Esta modalidad ha aparecido en los últimos años en relación con el auge de Internet y las tecnologías de la información” si bien aclara una importante cuestión. “Las nuevas tecnologías han traído cosas muy útiles pero hay que saber hacer un uso adecuado de las mismas”.

¿Cuándo hablamos de adicción? Las señales de alarma son claras: comienzo del abandono de los estudios, de las actividades físicas, las relaciones sociales, reclusión y una necesidad constante de jugar. Si bien no existe un determinado perfil, hay jóvenes más vulnerables a caer en las redes del juego online, “como aquellos que tienen problemas de relación social y prefieren hacerlo través de la red”, señala esta experta.

Tratamiento de la adicción

La adicción al juego, como cualquier otra, es un problema crónico, pero con la ayuda de terapia se pueden evitar posibles recaídas. Los tratamientos actuales se centran principalmente en terapias cognitivo-conductuales. Ochoa explica que “en la Unidad de ludopatías del hospital Ramón y Cajal se trabaja en terapia grupal con los pacientes de forma quincenal y otra terapia en la que se incluyen a los familiares, de forma mensual, reuniones que resultan muy eficaces. Los fármacos solo los utilizamos cuando hay una patología psiquiátrica añadida, como pueden ser cuadros depresivos o trastornos de ansiedad. Pero no hay un fármaco que sea concretamente para tratar la adicción”.

Fuente: Bez.es