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Buenos Aires: el juego clandestino mueve 50.000mill de pesos

Buenos Aires: el juego clandestino mueve 50.000mill de pesos

El Gobierno estima que en la Provincia hay “por lo menos” 90 cabecillas de apuestas ilegales y en algunos casos incluso los responsables de las “bancas paralelas” tienen asociadas agencias legales.

Según los datos oficiales, el juego legal está compuesto por 4.200 agencias oficiales para apuestas de quiniela y los juegos de Buenos Aires y otras provincias (Loto y Quini 6, entre otros). Además hay 46 bingos, por donde ingresan unos 800 millones de pesos por mes (unos USD 52.658.900). Además de los cartones, allí permanecen encendidas 600 tragamonedas a toda hora. Y hay 12 casinos (donde están instaladas 5.500 máquinas slots) y 5 hipódromos, que operan en línea con las 186 agencias hípicas para hacer apuestas a los caballos mediante conexión satelital con los circos hípicos.

En total por estos medios el Estado recauda 150.000 millones de pesos por año (USD 9.873 millones). Una fortuna que, luego de descontar premios, sueldos y la logística para el funcionamiento, deja millones que por ley deben ir a las arcas de Desarrollo Social y Educación.

Respecto al juego ilegal, el gobierno estima que en la Provincia hay “por lo menos” 90 cabecillas de apuestas ilegales que recaudan más de 50.000 millones de pesos por año (USD 3.291 millones). Y en algunos casos incluso los responsables de las “bancas paralelas” tienen asociadas agencias legales.

Las autoridades explican que para garantizar el éxito del negocio, las apuestas “fuertes” se vuelcan en los sistemas oficiales. Para eso, el capitalista debe tener algún vínculo con un local habilitado. Puede ser el dueño o puede estar a nombre de un familiar o socio. De esta manera, los premios grandes, abultados, los paga el Estado. Hay 12 dueños de licencias que hoy están sometidos a auditorías por esta sospecha. Y seis fueron clausurados en los últimos meses.

En los últimos seis meses de 2015 se otorgaron 160 licencias desde el Instituto de Loterías de la Provincia. Ese otorgamiento se hacía, según reconocen fuentes actuales del organismo, mediante el pago ilegal de hasta 50.000 dólares para conseguir la licencia. Ahora está suspendido el otorgamiento de habilitaciones. “No se abrirá ni una agencia más en toda la Provincia”, es el criterio del actual presidente del Instituto, Eugenio Melitón López.

El mecanismo es tan viejo como el juego mismo: un mini ejército de “pasadores” de juego (en Ingeniero Maschwitz, por ejemplo, se encontraron registros de 643 personas que se dedicaban a “levantar quiniela”) recorre los barrios en bicicleta, caminando o mediante contactos telefónicos para convocar a los jugadores. ¿Por qué el cliente no lo hace por la via legal? “Se maneja mucho el fiado; está la comodidad del ‘delivery’ y también es relevante el hábito o la costumbre arraigada en muchos barrios o pueblos del interior”, explicaron en Loterías. La “clandestina” y la oficial pagan lo mismo: 690 veces lo apostado por acertar las “dos cifras” de la quiniela. Pero el ganador de la paralela elude –si tiene mucha suerte– el 30% de impuesto a las Ganancias que debe tributar a partir de los 15 mil pesos de premio, tal como estipula la ley.

El sistema cuenta además con la complicidad de autoridades policiales y/o punteros políticos que avalan el mecanismo. O miran para el costado. Y se enriquecen.

Es una labor artesanal, pero multiplicada por miles representa un botín casi incalculable. “Después de derrumbar el imperio de Almaraz, las agencias de la zona donde operaba aumentaron su recaudación un 170%”, admitió a Clarín Melitón López.

Las nuevas tecnologías también se aplican al juego clandestino. Así es como ahora se detectaron verdaderos “casinos secretos” instalados con terminales de PC y softwares que simulan el funcionamiento de tragamonedas, de ruleta y hasta de carreras de caballos. Ese “modus operandi” se detectó en Bolívar hace dos meses. Era regenteado por un comisario de esa ciudad que ejercía su cargo en otro distrito. Cuando llegaron los inspectores de Lotería y los agentes de Asuntos Internos había un oficial entre los apostadores. En el Gobierno aseguran que habría por lo menos 40 que funcionarían en domicilios particulares del Gran Buenos Aires. Usan como fachadas clubes de barrio o viviendas que no dan al frente.

Fuente: Diario26.com