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Todo sobre el sector del juego online en España

La autoexclusión es diferente según las CC.AA.

La autoexclusión es diferente según las CC.AA.

Recuerda el dicho que reconocer que hay un problema es el primer paso para su solución. En conductas compulsivas como el alcoholismo, la adicción al sexo o la ludopatía, ese reconocimiento previo es únicamente el prólogo. Para jugar con ventaja frente a la enfermedad es necesario reconocer algo más: que existe un riesgo para el enfermo de que su voluntad, en algún punto de su recuperación, flaquee.

La última barrera para evitar que los ludópatas en recuperación sufran una recaída es el registro de autoexclusión, cuyo nombre oficial es Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego (RGIAJ). La inscripción en este registro impide el acceso del jugador al juego online y a aquellos juegos presenciales que requieran de una identificación, como los casinos o los bingos, entre otros. Se rastrea el nombre del jugador en el registro de autoexclusión, y si es localizado, se le niega el acceso. Esta norma se aplica sin excepción al juego online, que es competencia del Gobierno central, pero las CC.AA regulan a voluntad las restricciones para los jugadores autoexcluidos.

La Dirección General de Ordenación del Juego agrupó recientemente las características propias del registro de autoexclusión en cada comunidad autónoma. Hay varias diferencias en asuntos como a qué tipo de locales de juego afecta, si un tercero puede añadir al registro al jugador aunque este no quiera o si, en caso de cancelación, el jugador tiene que abonar una cantidad o no para darse de baja del registro. Estas diferencias provocan que la autoexclusión sea más o menos rigurosa dependiendo de la comunidad donde resida el jugador.

Bingos y casinos, prohibidos para los autoexcluidos en todas las comunidades

La primera diferencia es que no todas las CC.AA aplican la autoexclusión a los mismos locales. Solo hay unanimidad en tres tipos de locales de juego: bingos y casinos, donde el jugador autoexcluido tiene prohibido el acceso en todas las CC.AA, y las máquinas de juego en hostelería, donde el acceso no está controlado en ninguna comunidad autónoma. Esto se debe a que no hay que identificarse para jugar a las máquinas tragaperras de un bar, por ejemplo. Esta falta de control sorprende a las asociaciones de ludópatas, pues precisamente las máquinas tragaperras son consideradas el juego más adictivo por el 77% de los jugadores, según el Estudio sobre prevalencia, comportamiento y características de los usuarios de juegos de azar en España, publicado por la Dirección General de Ordenación del Juego.

Las máquinas tragaperras son consideradas el juego más adictivo por el 77% de los jugadores
Menos unanimidad hay cuando se trata de salones de juego, establecimientos de apuestas y recintos deportivos donde se hacen apuestas. Melilla, País Vasco y Navarra permiten el acceso de jugadores autoexcluidos a estos tres tipos de locales, mientras que no lo conceden Aragón, Asturias, Canarias, Castilla-La Mancha, Valencia, Madrid y Murcia. Las CC.AA restantes permiten el acceso a unos locales pero no a otros. La permisividad de País Vasco, Navarra y Melilla supone que un jugador autoexcluido no puede acceder ni a un bingo ni a un casino, pero sí a cualquier otro local que ofrezca juegos de azar y apuestas.

Mención aparte merecen las apuestas en hostelería, una actividad solo autorizada en Valencia, Galicia, Navarra, País Vasco y La Rioja. Ninguna de estas CC.AA aplica la prohibición a jugadores autoexcluidos.

Diferencias notables en tiempos mínimos, tasas y quién puede añadir nombres al registro

Otra de las diferencias llamativas entre CC.AA se dan en el periodo de tiempo mínimo que hay que cumplir antes de poder darse de baja del registro de autoexclusión. Por norma, el periodo mínimo habitual es de seis meses, aunque hay CC.AA especialmente flexibles: Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Murcia y Navarra no tienen periodo mínimo, por lo que el jugador podría darse de baja del registro al día siguiente de haberse dado de alta. Cataluña y Galicia son las CC.AA más rígidas: establecen un periodo mínimo de un año.

Las tasas a abonar para darse de baja del registro de autoexclusión difieren notablemente entre CC.AA. En general, el jugador no tiene que abonar nada con su baja del registro, pero hay varias localizaciones que sí obligan al pago de una cantidad para hacerla efectiva. Por orden de cuantía son: Castilla-La Mancha (31,20 euros), Aragón (41,73 euros), Extremadura (44,38 euros), Valencia (74,01 euros), Murcia (75,84 euros), Melilla (121 euros), Cantabria (154,53 euros), Madrid (172,89 euros) y, por último, Baleares (230,55 euros).

En cuanto a quién puede añadir un nombre al registro de autoexclusión además del propio interesado, hay varias posibilidades. La más habitual es por resolución judicial, presente en ocho CC.AA, por petición de un familiar (en cuatro CC.AA), por sanción administrativa (en tres), por petición de un tercero (en dos comunidades), de un representante legal (en dos comunidades) o del establecimiento (también en dos comunidades).

Fuente: Bez.es