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Todo sobre el sector del juego online en España

‘El Español’ desvela amaños en Tercera División

‘El Español’ desvela amaños en Tercera División

Apostadores, futbolistas y directivos explican cómo manipulan encuentros para ganar dinero ilegalmente en apuestas online / Los jugadores cobran de 500 a 1.000€ por partido amañado / Redes mafiosas pactan no sólo el resultado sino el número de córners o de tarjetas / “No hay vestuario en el que no se hable todo el rato de apuestas”.

En España se trucan partidos todos los fines de semana y en varios deportes, más de los que cabe imaginar, aunque este reportaje se ceñirá exclusivamente al fútbol. Todas las jornadas se arreglan partidos para ganar dinero ilegalmente con apuestas online.

Suelen ser de Tercera División o Segunda B, donde hay menos control y más necesidad de dinero, pero la decena de apostadores profesionales consultados por EL ESPAÑOL afirman tajantemente que también ocurre en Primera: “Clubes en descenso o en apuros económicos… Lo que pasa es que es muy difícil de probar”, dice el madrileño B. F. -todos menos uno han exigido el anonimato para hablar con este periódico-.

Las ofertas de amaños suelen llegar por Whatsapp o Telegram. Las casas de apuestas asiáticas (fundamentalmente chinas) son el eje imprescindible para unir a los protagonistas del trucaje: mafias de intermediarios, equipos y apostadores. Partidos que en España no merecen apenas atención mueven millones de euros a 9.000 kilómetros de distancia: el lado menos visible de la progresiva invasión del fútbol español por el gigante oriental y una metáfora perfecta de la pérdida del control de las autoridades locales sobre el mismo.

Siempre bajo condición de anonimato, el mundo del fútbol semiprofesional va corroborando un paisaje espeluznante del que las aficiones saben muy poco. “Es una revolución”, dice tajantemente un jugador castellano-leonés a este diario. “Donde se mueve la pasta es en Tercera, aunque pasa también en Segunda. El año pasado vino gente de Segunda División a decirnos: ‘Meted pasta contra el Elche, que ganamos sí o sí’.

Los jugadores hablan entre sí todo el tiempo, hay menos control. Hay apostadores profesionales en las plantillas, futbolistas que viven de ello. Últimamente no hay otra conversación en el vestuario. Todos los días es lo mismo: ‘Le metí tanto a esto, me falló este equipo’. Ves a compañeros entrenando que alegan ir a mear y en realidad se van a consultar las apuestas en el móvil. No hay vestuario en que no se hable todo el rato de apuestas”.

Fuente: elEspanol.com