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Todo sobre el sector del juego online en España

Alejandro Casanova habla sobre las Startups

Alejandro Casanova habla sobre las Startups

“La industria del juego ‘online’ sólo tiene un impacto del 4% en el mercado español”. La frase la pronuncia Alejandro Casanova, director del área digital de Wanajump, una aceleradora recién creada por Recreativos Franco para liderar la transformación digital de un clásico del juego de azar en España.

En un entorno en que la tradición todavía tiene mucho peso, la llegada de nuevos actores se antoja fundamental para que la compañía no pierda fuelle frente a la pujante competencia.

Creada en 1965 por los hermanos Jesús y Joaquín Franco, Recreativos Franco ha sido uno de los nombres capitales de la industria del juego en España y lo ha hecho gracias al liderazgo en el sector de las máquinas recreativas de tipo B, las ‘tragaperras’ de toda la vida. Fue a partir de mediados de los setenta cuando la firma inició una expansión internacional que le permitió tener presencia en mercados tan variados como Reino Unido, Francia, Noruega, Italia, Suecia u Holanda.
Ese paisaje, en el que Franco acumulaba récords de máquinas fabricadas y distribbuidas con el paso de los años, cambió a principios del siglo XXI. El fabricante dio un giro a su estrategia para dedicarse a la producción de otras soluciones, en el ámbito del juego, para hostelería, casinos, bingos o los llamados JBS, juegos basados en servidor. Wanajump es el último paso de una estrategia llamada a integrar al jugador digital con el presencial.

“El principal motor del cambio de la industria es la tecnología y el cambio generacional de jugadores —afirma Casanova—. Hace años, el entorno social era el bar mientras que ahora los jóvenes se reúnen en el móvil y el juego tiene una gran oportunidad para implantar una continuidad entre el salón, la calle, el metro o la casa de cada jugador. Y a España le está costando incorporarse en ese cambio“.

¿Cómo pretende Recreativos Franco lograr esa simultaneidad? “Es importante que se pueda jugar en cualquier sitio”, argumenta Casanova. Esa idea implica que un jugador, con una cuenta de usuario, pueda compartir un mismo saldo para utilizar en el mismo juego, ya sea en su versión ‘online’ o presencial. “Lo más importante es compartir el monedero“, zanja Casanova. ¿Por qué no lo han podido implementar todavía en España? El factor legal es el gran responsable.

La legislación en España separa el juego ‘online’ del presencial. Mientras que el primero lo regula el estado, todo el que tiene que ver con bingos, casinos y otras salas de juego lo gestiona cada comunidad autónoma. “El País Vasco ya no diferencia y habla sólo de juego, independientemente del canal en el que se distribuya“, ilustra Casanova.

Esa discriminación supone un problema para el proceso industrial que Recreativos Franco había seguido hasta la fecha: “Antes, desarrollábamos un juego que se conectaba en un local en una red eléctrica. Hoy, puedo desarrollar un juego, ponerlo en la nube y que se distribuya a un terminal en un local físico, a un iPad y a un móvil“. Es aquí, ante la pujanza de nuevos formatos y plataformas, donde entra Wanajump.

Lo digital sólo significa el 4% del beneficio

La memoria anual de 2015 de la Dirección General de Ordenación de Juego ofrece unas interesantes cifras que refutan las palabras de Casanova acerca de la lenta implantación del juego ‘online’ en España y el peso que todavía, bien entrado el siglo XXI, ostentan los formatos tradicionales. Un vistazo al margen que obtienen todas las compañías reguladas del sector arroja un dato muy significativo: sólo el 4% del beneficio se produce a través del juego ‘online’.

El sector recaudó 33.396 millones de euros en 2015 y obtuvo unos beneficios de 8.134. Mientras la recaudación ha ido al alza en los últimos años, en 2011 la cifra fue de unos 25.000 millones, el beneficio se ha estancado e incluso disminuido, ya que en el mismo año la cifra estaba alrededor de los 10.000 millones de euros.

Fuente: elconfidencial.com