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Todo sobre el sector del juego online en España

El juego online provoca que cada vez haya más jóvenes ludópatas

El juego online provoca que cada vez haya más jóvenes ludópatas

El asentamiento de los dispositivos móviles e internet dejan en un segundo plano al jugador tradicional, asiduo de casino y las tragaperras. Jugadores Anónimos de España advierte de que los problemas económicos y emocionales derivados de la ludopatía acaban en suicidio. El adolescente es el cliente perfecto de las casas de apuestas por su perfil compulsivo. Es una enfermedad “bien vista”

Cada vez son más los medios se hacen eco de una enfermedad antes un tanto olvidada pero que la sociedad actual ha convertido en habitual: la ludopatía. El motivo son los recientes casos que traspasan la barrera de lo privado y que protagonizan jóvenes que dilapidaron los ahorros de sus padres, en muchos casos atraídos por la falaz facilidad de conseguir dinero de forma instantánea con solo un click. Las nuevas tecnologías han vuelto todavía más popular una adicción que se trata como tal desde hace poco más de veinte años, provocando que sea cada vez gente más joven la que acude a los grupos de autoayuda.

Es el testimonio de Rafa [así se identifica], colaborador de Jugadores Anómimos de España, una asociación sin ánimo de lucro que lleva desde 1957 luchando contra una afección que hace “mucho daño”. “Cualquiera puede hacer una apuesta desde su casa a través de su teléfono móvil, tablet, ordenador”, explica, un fenómeno que ha venido de la mano de las casas de apuestas físicas. No son pocos los locales que han ido apareciendo en calles emblemáticas, equipados con monstruosos televisores para cubrir cada uno de los partidos y eventos que inundan la jornada.

Hoy en día se puede apostar cualquier cosa: resultado final, número de goles, puntos que logra un jugador… Incluso se contemplan estadísticas como el número de veces que el balón sale del campo o los minutos exactos que se va a prolongar el encuentro, aspectos banales que lo único que consiguen es que el dinero queme cada vez más en las manos y se valore menos. “Es la adrenalina que uno consume”, aclara Rafa, una sensación de “euforia” difícilmente igualable de cualquier otra forma. Y esto, unido a una mala situación económica o dificultades en el terreno emocional, se convierte en un cóctel ciertamente peligroso, que “puede acabar en suicidio”.

La publicidad es otro factor que funciona como desencadenante de una adicción. “Cada vez hay más anuncios en la televisión, en la prensa, que permiten acceder al juego de una manera muy fácil y muy sencilla”, denuncia Rafa. De hecho, AGN visitó recientemente varios foros de ayuda para dejar el juego y descubrió una triste realidad: lo primero que se encuentra uno al entrar en estas páginas son banners publicitarios ofreciendo diferentes bonos y opciones para registrarse en un casino online. Posiblemente una forma carente de ética de aprovechar ese momento de debilidad en el que el adicto al juego se da cuenta de que tiene un problema pero no sabe cómo afrontarlo.

Y es que ese es el momento clave en el proceso de rehabilitación de un ludópata, un punto de inflexión. “Normalmente es el familiar el que le hace ver la realidad de su adicción tras un gasto incontrolable de dinero”, lamenta el colaborador de Jugadores Anónimos, que pone como ejemplo una unidad familiar que va a realizar un viaje y que se encuentra con que no tiene fondos para contratarlo. En ese momento se dan cuenta de que ese dinero ha desaparecido y está injustificado su gasto.

Comienza entonces un largo camino cimentado en los grupos de autoayuda. “Utilizamos un programa de doce pasos, en el que cada uno viene, se presenta y le cuenta a los demás cuál es su problema, cómo está evolucionando, sus logros y demás”, relata Rafa, que a sus 43 años ya sabe lo que es vivir la ludopatía en sus propias carnes. Se trata de enseñarle a la persona en cuestión “qué tiene que hacer para dejar de jugar por 24 horas, tratando la enfermedad desde el día a día e intentando cambiar las rutinas sin ponerse a prueba”.

“UNA ENFERMEDAD BIEN VISTA”. “Tomarte tres copas puede hacer que la gente te mire mal; ir a apostar al casino, no”. Así de rotundo se muestra Rafa, de Jugadores Anónimos, cuando se le pregunta por la visión que la gente tiene del juego. Esto cambiar radicalmente cuando se habla del adicto, ya que se le tilda de “metiroso” y “derrochador” cuando lo cierto, matiza, es que “está enfermo”.

El conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña, anunció en diciembre que la Xunta trabaja en una actualización de la Lei Galega de Drogodependencia. Entre las novedades, la nueva norma incluirá la ludopatía como uno de os frentes a abordar. La adicción al juego está contemplada como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 1992.

No son pocos los casos de menores que caen en las garras del juego. Un reciente estudio de la USC revela que el 36 por ciento de los adolescentes gallegos de entre 15 y 17 años juega online de forma habitual, mientras que el 6,5% —alrededor de 5.000 menores— incluso hace apuestas. Al respecto, el trabajador de Jugadores Anónimos de España advierte de que a través del teléfono móvil, “los niños, adolescentes, tienen acceso a un montón de información”. Rafa asegura que el perfil de los jóvenes, más inocente y “compulsivo”, es perfecto para las empresas de juego online, que ven en ellos un nicho de mercado muy importante. A esto colabora la “escasa regulación” que hay del juego, ya que la mayoría de casas de apuestas están afincadas en países extranjeros como Irlanda, haciendo realmente difícil controlar que los menores no accedan a sus webs. “Es importante que los padres orienten a sus hijos”, alerta.

Fuente: ElProgreso