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La Liga vigila fugas de datos

La Liga vigila fugas de datos

«Algunos aficionados disfrutan del encuentro con prismáticos desde lo más alto de la tribuna». Este comentario publicado en El Norte tras el encuentro del pasado 25 de mayo, en el que el Real Valladolid recibió al Gimnàstic de Tarragona en la jornada 31ª, destapó la verdadera identidad de aquellos dos presuntos aficionados que aparentemente no querían perderse detalle de lo que ocurría sobre el terreno de juego. Algo extraño, porque planos tan recortados impiden apreciar la esencia de un juego colectivo.

«Lo cierto es que aquellas dos personas estaban trabajando», fue la explicación oficial del club.

En realidad trabajaban para la Liga de Fútbol Profesional, que en agosto de 2014 firmó un acuerdo con Satellite Information Services (SIS) para la distribución y gestión de datos estadísticos en directo para las casas de apuestas. Otra aportación de ingresos al fútbol. El propietario de los derechos, la LFP se cuida de que nadie devalúe su acuerdo haciendo negocio sin autorización. Y acredita a vigilantes en los estadios para detectar a personas que puedan enviar datos en directo a las casas de apuestas sin estar autorizados.

«Corte la línea»

El procedimiento es singular:los vigilantes, si detectan a alguna persona en la grada sospechosa de estar enviando datos a través de algún dispositivo electrónico –iPad, teléfono móvil, ordenador portátil–, le conminan a cortar la comunicación, en cuyo caso, los datos quedan anulados. Si el sospechoso se negara, podría ser obligado a abandonar el estadio, como lo sería cualquier otra persona que portara objetos sospechosos o tuviera un comportamiento prohibido.

Según el club, los vigilantes tienen experiencia y saben diferenciar entre quienes hacen una utilización normal de los dispositivos y quienes pueden estar enviando datos a las casas de apuestas. De momento –aseguran– no se ha dado en el estadio Zorrilla ninguna situación violenta debido a un error o a la negativa de alguna persona que trabaje sin licencia para las casas de apuestas de apagar su dispositivo a instancias de los vigilantes.

«Ellos saben lo que hacen» afirma el gerente del real Valladolid en referencia a los vigilantes de la Liga de Fútbol Profesional, y los que mandan datos sin autorización también saben lo que están haciendo y que lo hacen fuera de la ley, por lo que hasta ahora no ha habido problemas al respecto.

Paralelamente, en los estadios de fútbol –Zorrilla no es una excepción– existen personas que, con la correspondiente autorización de la Liga acuden cada jornada a trabajar para las casas de apuestas. Lo hacen al lado de otros trabajadores de la información, retransmitiendo en directo todos los datos referentes al juego que pueden ser objeto de apuestas.

Con luz a mediodía

La gestión de los derechos del fútbol ha revolucionado todas las áreas del espectáculo. La LFP tiene también en los estadios un director de partido que controla hasta el más mínimo detalle. Incluso el número y la identidad de los jugadores entrevistados. Es la contrapartida al buen dinero que reciben los clubes, con las televisiones como principal aportación a sus arcas. Hasta el punto que ciertas prerrogativas no admiten excepciones. Como el encendido de los focos para garantizar la mejor calidad de la imagen que aporta los mejores ingresos al fútbol.

El pasado domingo, con un sol de justicia en pleno cénit, ni un rastro de sombra sobre el terreno de juego y un calor sofocante, el Real Valladolid encendió las torres y todas las líneas de focos, que probablemente contribuyeron a aumentar el calor en el estadio. «Si lo pide el realizador de TV, se encienden», se limitaron a explicar en el club.

Fuente: elnortedecastilla.es