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Todo sobre el sector del juego online en España

La vida de un ‘tipster’

La vida de un ‘tipster’

“Empecé a estudiar Relaciones Laborales, pero las cosas en las apuestas me fueron bien. A los 22 años me hice ‘tipster’ profesional y dejé los estudios. En octubre he facturado casi 7.000 euros mes por vender mis pronósticos., he pagado 1.300 euros de IVA y 433 por retenciones de IRPF, además de la cuota de autónomo. A final de año declaro el dinero que gano con el juego online. Y me siento engañado por Hacienda”. Su nombre es Charly y es uno de los asesores profesionales de apuestas más reconocidos de España.

En los últimos años los ‘tipsters’ se han multiplicado. No hay cifras oficiales, pero en España se cuentan por centenas. Son expertos (o no tanto) en el mundo del juego online que cobran a sus clientes a cambio de pronósticos detalladamente estudiados (o no tanto). Porque como en todos los negocios, los hay buenos y malos. Los que declaran sus impuestos y los que defraudan. Si das una patada a un bote, aparece un ‘tispter’ nuevo en Telegram en busca de apostadores sin experiencia.

Muchos de estos asesores de apuestas no dan crédito a las palabras de Cecilia Pastor, Subdirectora General de Inspección del Juego (DGOJ), recogidas por este medio. Aseguró que “las apuestas están consideradas como una actividad de ocio, no para el enriquecimiento personal”, por lo que como representante del organismo de Hacienda avaló las limitaciones a los usuarios que ganan dinero cuando el operador lo estime oportuno.

En nuestro país existen una decena de páginas webs con una cartera de ‘tipsters’ que ofrecen sus pronósticos a cambio de una determinada cantidad de dinero, unos 50 euros de media al mes, aunque todo depende de su porcentaje de acierto y el número de clientes. Todos ellos están dados de alta como autónomos para ejercer esta actividad y declaran sus impuestos a través de estas agencias. Todo está regulado.

Batalla contra las limitaciones

Charly y los cerca de 200 clientes de su sevicio futbolinvisiBet son a largo plazo apostantes ganadores. Carne de limitación por parte de las casas de apuestas. “Hace años no ocurría tanto, pero cada vez es más habitual que solo te dejen apostar unos euros. Esto me afecta profesionalmente, ya que cada vez hay cada vez más clientes limitados. Y eso me hace ir perdiéndolos. No entiendo porque Hacienda no nos apoya más a quienes declaramos todo como cualquier trabajador de otro sector”.

Él no se salva de la quema y tiene sus artimañas legales para que los operadores no detecten su patrón ganador. Hace tiempo que ya no puede apostar y son sus amigos no limitados quienes le hacen sus apuestas. “Para mí, una limitación es una cláusula abusiva. Porque son condiciones particulares: al que gana dinero no se le deja apostar, pero al que pierde sí. Es injusto”, añade.

Octubre le fue especialmente bien, pero “de media gano 3.000 euros limpios como ‘tipster’ al mes más lo que me llevo apostando”, dice orgulloso. Porque tener éxito en las apuestas no es nada sencillo. “Me levanto a los ocho de la mañana para ver un partido de la liga de Vietnam. En las apuestas no se gana solo apostando a Real Madrid y Barcelona”.

Y es que en ese tipo de mercados minoritarios es donde los usuarios suelen encontrar un mayor beneficio al tener, en muchas ocasiones, más información que las casas de apuestas. Los operadores lo temen y les limitan. “Cuando una empresa conoce a alguien con más capacidad, lo contratan. O un equipo de fútbol cuando ficha a mejores jugadores ¿Por qué no hacen eso los operadores en vez de excluirnos?, se pregunta Charly.

Discriminación entre ganadores y perdedores

Las casas de apuestas obligan a que los usuarios acepten sus términos y condiciones a la hora de registrarse. Cláusulas que están dentro de la Ley 13/2011 de la DGOJ, por las que por decisión unilateral pueden limitar las cantidades o rechazar apuestas de clientes. Y lo hacen habitualmente con apostadores que han ganado recientemente. “Los que ganamos nos sentimos discriminados frente al resto”, afirma Charly.

Además, recalca que “no estamos en igualdad de condiciones frente a los operadores. Si yo me equivoco y apuesto 500 euros en vez de 50, no puedo reclamarlo aunque no haya empezado el evento. Sin embargo, los operadores recalculan los cuotas o las anulan en ocasiones que alegan errores técnicos aunque ya hayan terminado”. Hasta la fecha, los jueces han dado siempre la razón a los clientes que han reclamado en los tribunales estos cambios de cuotas de forma unilateral.

Según el experto José Carlos Cutiño, “cabría plantear el carácter abusivo -y por lo tanto susceptible de nulidad- de tales prácticas en la medida en que pudieran afectar a la reciprocidad”, ya que son términos que siempre favorecen a los operadores y no existe la posibilidad de ser negociados por los usuarios. La plataforma Muebete denunció esta situación hace un año y la demanda se encuentra en los tribunales.

Red de ‘tipstes’ fraudulentos

En el lado de los asesores de apuestas también hay quien intenta y logra defraudar miles de euros a Hacienda cada año. Son los ‘tipster’ no profesionales que no ofrecen ningún contrato a sus clientes y que no declaran por su actividad. Simplemente cobran por ofrecer sus pronósticos a través de un Telegram, Whastapp, Twitter…

Y en decenas de casos, llegan a tener un centenar de clientes a los que cobran 10 o 20 euros al mes. Es decir, que pueden ganar 12.000 o 24.000 euros anuales si mantienen un nivel de acierto que le permitan no perder su clientela. Pero algunos de ellos son perdedores y llevan a muchos de sus clientes a derrochar euros. Charly cree que “eso perjudica a nuestro sector, ya que muchos de ellos se aprovechan de clientes novatos”.

Un sector que todavía está en pañales en España, donde el juego online está regulado desde 2011, pero que cada año aumenta sus cifras y que en este tiempo ha reportado en impuestos más de 300 millones de euros a las arcas del Estado. Actualmente hay 52 empresas con licencia para operar y en los nueve primeros meses del año le ganaron a sus clientes (apuestas realizadas menos retiradas y bonos) 217 millones de euros. según los datos de la DGOJ.