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La adicción al móvil comienza a preocupar a las autoridades

La adicción al móvil comienza a preocupar a las autoridades

La borrachera de pantallas, el abuso de Internet, el tráfico de megas, el consumo de datos, el mono de redes sociales, el enganche al facebook, al whatsapp a Instagram. El móvil como sustancia sin sustancia. La Estrategia Nacional sobre Adicciones, aprobada a principios de mes por el Consejo de Ministros, en el marco del Plan Nacional contra las Drogas, alerta por primera vez en la historia de los peligros derivados del uso compulsivo de las nuevas tecnologías, recuerda que el 18% de la población adolescente de entre 14 y 18 años las utiliza «de manera abusiva» y subraya que «dentro de este porcentaje, suele incrementarse el fracaso escolar y es más frecuente el consumo de drogas».

Aclara el texto que aún «se precisa más información y definición acerca de estas patologías para llegar a un consenso científico», pero recuerda que «el conocimiento actual señala que presentan analogías con las adicciones a sustancias similares a las que se observan en el juego patológico». Por eso, el Gobierno propone (en el documento con validez hasta 2024) tomar medidas de prevención ante las conductas adictivas que pueda generar el uso sin freno del móvil y las nuevas tecnologías.

No es algo nuevo. Hay casos. Los conoce bien (y los atiende) el doctor Blas Bombín, uno de los grandes expertos en adicciones del país, psiquiatra de Cetras, el Centro Específico de Tratamiento y Rehabilitación de Adicciones Sociales con sede en la avenida Valle Esgueva. «Desde hace tiempo reclamábamos esto, que se reconocieran como tales las adicciones comportamentales, las que no requieren sustancia química. Lo que antes se defendía que era un trastorno de la conducta o de los impulsos es una adicción», indica Bombín, para quien este reconocimiento explícito en los planes nacionales conllevará «acciones concretas de prevención y tratamiento». «Los que convivimos con este tipo de pacientes nos damos cuenta de hasta qué punto era una injusticia que no estuvieran reconocidos, porque esta adicción hace tanto daño a la familia como cualquier otra», asegura el doctor.

Bombín precisa que la adicción a Internet o las nuevas tecnologías suele venir asociada a otras, con las que están íntimamente ligadas:«A las compras, las redes sociales, las páginas pornográficas…». «Y el agravante que tienen es la absoluta accesibilidad, la disponibilidad, el bajo coste. Tienen el móvil siempre a punto, en el bolsillo, en la mano…», comenta el responsable de Cetras, quien recuerda el caso más grave, de un paciente que llegó a pasar 22 horas continuadas enganchado al teléfono móvil. «Se rehabilitó, pero con muchas dificultades».

«La mayor presión al consumo en adolescentes y el fomento de la búsqueda de satisfacción y respuestas inmediatas son factores que pueden contribuir a un consumo abusivo de sustancias y a otras conductas con potencial adictivo, como el abuso de las nuevas tecnologías», explican los expertos que han redactado la Estrategia Nacional sobre Adicciones, que también alertan acerca del «papel de las nuevas tecnologías como facilitadoras del acceso a y potenciadoras de otras conductas adictivas, especialmente de los juegos de apuesta y el juego ‘online’ entre adolescentes, muy mediado por una publicidad agresiva».

Esta preocupación por el uso ‘patológico’ (es el término que usa el plan nacional) de las nuevas tecnologías se ha comenzado a extender también a los programas locales y provinciales. El segundo plan de Infancia de Valladolid (con vigor hasta 2020)ya pone el foco en las nuevas tecnológicas, «que pueden ser un arma de doble filo». También la Diputación ha impulsado, de forma pionera, campamentos de «desintoxicación digital».

El doctor Bombín insiste en la frontera que existe entre el uso abusivo y la adicción. ¿Cuándo hay que empezar a preocuparse?El principal indicio llega en el momento en el que el móvil o las nuevas tecnologías interfieren en otros ámbitos cotidiano, «cuando dejamos de trabajar, de mantener otras relaciones sociales, cuando quitamos horas de sueño, cuando dejamos de comer o de cuidarnos por estar con Internet». «Lo ideal sería no superar las dos horas en el uso del móvil», indica Bombín, quien recuerda que suele haber factores que predisponen a la adicción, «como las dificultades para mantener contacto con otras personas, la timidez social o la baja autoestima».