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Todo sobre el sector del juego online en España

Montoro se frota las manos con las apuestas online

Montoro se frota las manos con las apuestas online

Hacienda quiere aprovechar el boom del juego online. Con una industria en pleno auge, que mueve más dinero que nunca y marca récord de usuarios, Cristóbal Montoro ha desvelado sus planes en el nuevo proyecto de presupuestos generales del Estado. Objetivo: seducir a las grandes empresas y conseguir que trasladen a España sus sedes de operaciones.

No hay duda de la fiebre que vive el sector. El último informe trimestral de la Ordenación General de Dirección del Juego (DGOJ) no deja indicador sin subida. En España se apuesta más dinero que nunca y casi se ha doblado el nivel de 2015, pasando de 667 millones a más de 1.050 millones.

El salto se constata también al observar que el mercado de las apuestas mueve 13.316 millones de euros, seis veces más dinero que hace cinco años. El resto de partidas también han crecido, todas a doble dígito: el margen neto de juego (GGR) en un 23,49% y la cantidad de dinero retirado en un 53,18%.

La única mala noticia corre a cargo de los usuarios, que en términos generales han perdido dinero si se atiende a la diferencia entre lo depositado (168 millones) y lo retirado (109 millones).

De Malta a Ceuta
Malta tiene el marco jurídico y fiscal de Europa más competitivo para el juego. Su baja presión en impuesto de sociedades y sobre las actividades de juego, unida a que sus licencias permiten operar internacionalmente, han llevado a la industria del juego a ser la segunda del país.

No es casualidad que con 437.000 habitantes tenga 250 operadores con licencia de juego, frente a las 52 que tiene España, que cuenta con una población mucho mayor. Tampoco que una de cada cuatro de compañías con licencia en España tengan allí su sede.

Los planes de Montoro pasan ahora por rivalizar con el archipiélago –o territorios similares como Gibraltar– y convertir a Ceuta y Melilla en un imán capaz de atraer a los gigantes del sector.

Para hacerlo, el nuevo proyecto de los PGE que ya se está tramitando en el Congreso de los Diputados, establece que a estas ciudades autónomas se les aplique “una bonificación del 50%” en esta actividad con la finalidad de trasladar “los beneficios fiscales”.

Se incluye, además, un segundo guiño. Si la carga tributaria para el negocio de los juegos de azar en internet estaba entre el 20 y el 25% de los ingresos, ahora pasará a gravar el 20% independientemente del tipo de juego (apuesta deportiva, hípica o póquer, por ejemplo).

El rompecabezas de la recaudación
Los datos muestran, a priori, que la capacidad de recaudación de Hacienda ha perdido fuelle en el último lustro. Ingresó poco más de 52 millones de euros por impuesto sobre el juego al cierre de 2017, casi la mitad de lo que recuperó hace cinco años (101 millones), según sus informes mensuales.

¿Es posible que el fisco recaude menos dinero ahora? La respuesta podría estar en la ley del juego de 2011. En dicha reforma, además de obligar a las operadoras a tener licencia y prohibir a los jugadores competir en páginas que no fueran españolas (.es), se permitió que las pérdidas de las apuestas pudieran deducirse.

Hasta ese momento se tributaba a partir del primer euro que se ganaba, lo que llevó a muchas personas a enfrentarse con el fisco –caso llamativo fue el del campeón de España de ajedrez, Francisco Vallejo, conocido también por su afición al póquer online– por reclamaciones y sanciones a pesar de que sus balances fuesen negativos.

Desde la Agencia Tributaria, no obstante, matizan el baile de números. “No todo el importe recogido en el informe de recaudación incluye juego online, al igual que los datos de cantidades y jugadores contabilizados por el DGOJ incluyen al juego offline (loterías, primitivas y concursos, entre otros)”, explican.

Insisten en que se trata de un rompecabezas. “Es muy difícil medir con exactitud qué ingresa el Estado y qué las comunidades autónomas”, así como conocer todas las partidas en las que se anotan –el libro azul de los PGE contempla una parte de los ingresos del juego como impuestos y otra como tasas