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El derrumbe de la quiniela

El derrumbe de la quiniela

No corren buenos tiempos para la quiniela. El popular boleto de apuestas deportivas está perdiendo valor a gran velocidad a pesar del aumento de los partidos disputados. En la temporada 2003-2004, la quiniela batía récords de recaudación: cada jornada se facturaba una media de más de doce millones de euros. Sin embargo, en la última campaña, la 2017-2018 los datos de facturación no llegaban ni a los tres millones por jornada, según datos recogidos en un estudio reciente consultado ayer por este diario. Este decrecimiento significa una bajada en el dinero percibido por las ventas de hasta un 76,40%, encontrándose en la actualidad en mínimos históricos en lo que llevamos de siglo pese a la subida del precio de la apuesta (de 0,50 a 0,75 euros en la 2015-2016). Esta situación se traduce en una significativa pérdida de dinero para el Estado, la Federación Española de Fútbol, La Liga y los premiados.

La quiniela lleva once temporadas consecutivas recaudando menos dinero y trece de las últimas quince, a excepción de la campaña 2006-2007 en la que hubo un crecimiento del 12% respecto al año anterior, superando de nuevo los 12 millones de euros de venta media por jornada. Esta caída en el dinero recibido es más notable en la temporada 2008-2009 (una bajada del 16,70%), en la 2013-2014 (18,06%) y, sobre todo, en la 2015-2016, con un decrecimiento del 18,88%, justo en el año en el cual la apuesta subió un 50%, pasando de costar 50 céntimos a 75.

Los datos indican que un boleto sin el pleno al 15 y con 14 partidos, el que hubo en la temporada récord del 2003-2004, se vendía mucho mejor, pues en la campaña siguiente, de nuevo con el pleno entrando en vigencia, hubo bajadas tanto en la facturación por jornada (un 2,18%) como en la recaudación anual (6,73%).

Otro dato llamativo es el que indica que ni siquiera alargar la quiniela, meterle más jornadas y, por lo tanto, estar más semanas en venta, ayuda a paliar esta devaluación. Entre el año 2003 y el 2007, la quiniela se vendió durante menos de 45 jornadas (43 la que más y 41 la que menos), superando siempre los 10 millones de venta media por jornada y, en tres de las cuatro temporadas, por encima de los 500 millones de euros de recaudación anual. En cambio, entre el 2015 y el 2018, la quiniela se vendió en más de 65 jornadas (llegando al máximo de 70 en la 2015-2016) y en ninguna alcanzaron los cuatro millones por jornada.

La temporada en la que el cambio se convirtió en una tendencia es la 2010-2011. Desde esa temporada, en la que hubo un decrecimiento en la recaudación anual del 16,65%, cada campaña ha habido una variación negativa en la cifra total recaudada superior al 10%, a excepción de la temporada 2015-2016, aprovechando la subida del precio por apuesta.

En la recaudación anual, las cifras empeoran. La temporada con mejores datos fue la 2007-2008, pese a que hubo un decrecimiento en lo que se ingresaba por jornada (una pérdida de 4,29%), el mayor número de jornadas (48) permitió una recaudación récord de más de 567 millones de euros, mientras que en la pasada temporada se ingresaron algo más de 199 millones. Esos casi 370 millones que se dejaron de ingresar afectan a todos los estamentos que reciben dinero gracias a este boleto: Agencia Tributaria, Federación Española de Fútbol, La Liga y los premiados. Y es que el dinero recaudado se reparte en un 40% para los entes estatales, un 1% para la Federación y un 10% para La Liga (ambos vía el Consejo Superior de Deportes) y un 49% para los agraciados de forma neta aproximada, una vez descontado el 20% de impuestos sobre los premios superiores a 2.500 euros.