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Todo sobre el sector del juego online en España

Así es el desconocido mundo de los tipsters

Así es el desconocido mundo de los tipsters
  • Con el crecimiento de las apuestas online, surge en España un fenómeno: el de los tipsters, vendedores de pronósticos deportivos.
  • Todavía es un sector poco regulado, y las redes sociales se han llenado de anuncios de presuntos estafadores haciéndose pasar por este tipo de profesionales.
  • Asociaciones en contra de la ludopatía alertan de que estos pronosticadores son «una operación de marketing» para los operadores de juego.

Instagram se está llenando de anuncios en los que aparecen jóvenes conduciendo deportivos y lanzando billetes hacia la cámara, y esto es un auténtico problema.

Los protagonistas de estos vídeos son los llamados tipsters, vendedores de pronósticos deportivos. Se trata de un fenómeno que ha recalado recientemente en España gracias al vertiginoso crecimiendo de la industria del juego online: solo el año pasado, el margen neto de juego online en nuestro país fue de 699 millones de euros, un 25,48% más que en el año anterior.

Pero el problema es que muchos de estos anuncios en Instagram promocionan, en realidad, a tipsters no profesionales, o directamente a estafadores que piden pagos de hasta 200 euros mediante bancos rusos o criptomonedas por apuestas que después no existen.

«Con las redes han surgido muchos pronosticadores que no tienen verificadas sus estadísticas de apuestas y lo que buscan es esa ansia de dinero rápido que tiene la gente». Así lo resume Javier Linares, fundador de Bet2Earn, una plataforma que hace de intermediaria entre tipsters y clientes.

Plataformas como esa o como Betsfy —una de las más conocidas en España— se encargan de verificar las estadísticas de apuestas acertadas a suspronosticadores. La aparición de este tipo de empresas da una idea de la pujanza económica del sector.

El riesgo de la estafa, cada vez mayor en el mundo de las apuestas deportivas

La Policía Nacional no tiene constancia de ninguna denuncia por fraude o estafa contra usuarios que se hicieran pasar por pronosticadores en las redes, según ha confirmado su gabinete de prensa a Business Insider España.

Sin embargo, en Instagram abundan cuentas falsas, muchas de origen ruso, con anuncios pagados en los que aparecen jóvenes con billetes y deportivos. En varios de estos vídeos se aprecia que el idioma original no es el español.

Para constatar que se tratara de una posible estafa, este periodista trató de adquirir uno de los pronósticos a uno de los supuestos tipster de Instagram. Dijo llamarse Alejandro, pero no quiso concretar qué consejo iba a vender. Las únicas fórmulas de pago que aceptaba era el ingreso de cerca de 200 euros a través de Tinkoff, un banco ruso, o el pago en bitcoins.

Preguntado acerca de las críticas que recibe en redes por presunto estafador, lo único que respondió fue que eso lo decían sus «enemigos».

Otro presunto tipster que también se anuncia en Instagram no quiso responder a las preguntas de Business Insider sin sacarle un rendimiento económico: «Precio de la información, 390 euros».

Conversación con un presunto vendedor de tips.

Conversación con un presunto vendedor de tips.

A pesar de todo esto, varios agentes profesionales del sector reducen a la anécdota la existencia de estos estafadores.

Las recomendaciones para evitar caer en las estafas de un tipster falso

El usuario de Twitter @carry4rose, con más de 11.000 seguidores en Twitter, dirige una de las comunidades de habla hispana más potentes en contra de las estafas en los pronósticos de apuestas deportivas.

Desde hace varios días viene advirtiendo en diversos tuits de la proliferación de los engaños de este tipo. Sin querer salir del anonimato, asegura haber recibido múltiples amenazas por denunciar estas prácticas.

Para evitar caer en estos engaños, las recomendaciones más habituales son acudir solo a profesionales, que den la cara y su nombre real, y que trabajen con agencias intermediarias que verifiquen su ratio de aciertos.

Según Juan Gayá, el pronosticador más seguido de España: «Lo más importante es que dé la cara.No es necesario, pero si voy a pagar un dinero a una persona, me gusta saber quién es y de dónde es».

Pero el de las estafas no es el único problema en el mundo de los tipsters: tantos recelos no llegan de la nada. Afiliaciones con casas de apuestas, eventos deportivos amañados, ludopatía…

Cuando el tipster se alía con la casa de apuestas y gana dinero si sus clientes pierden

Hay dos tipos de programas de afiliación entre tipsters y casas de apuestas, algo que muchos compradores de tips —consejos— desconocen.

El primero, coste por acción (CPA) está bastante extendido aunque no es excesivamente rentable para los tipsters: consiste en cobrar por objetivos cumplidos: por ejemplo, lograr nuevas altas de clientes en las casas.

La polémica llega con el otro tipo de programa de afiliación, el de «ganancias compartidas» —del inglés, revenue share—. En este caso, la casa de apuestas reparte sus ganancias con su tipster afiliado. ¿El problema? Que siempre, siempre y siempre, las ganancias de las casas de apuestas son las pérdidas de los apostadores.

«Yo nunca he aceptado revenue shares«, expone Juan Gayá. «Para yo cobrar 80 euros, la persona que apuesta podría haber perdido hasta 600», detalla este profesional. Para él, los revenue shares son una práctica «poco ética» y ve más rentable los CPA porque se está haciendo una casa «de un millón de euros».

El problema es que a pesar de las plataformas de control de pronosticadores, es muy difícil averiguar si un tipster en concreto tiene algún tipo de afiliación con alguna casa.

Un negocio que crece

Quizá una de las principales diferencias entre un pronosticador profesional de uno que no lo es, es que el primero sí regula su actividad económica. Muchos son autónomos y declaran sus ingresos. Otros incluso están en nómina, como el caso del exjugador de baloncesto profesional Jordi Grau, asalariado de Betsfy.

Grau, como pronosticador; Linares, como fundador de Bet2Earn; y Juan José Lamas, como director técnico de FEJAR, la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados, tienen algo en común. Consideran que debería regularse más el sector de las apuestas y el mundo de los tipsters.

Tienda de móviles

Reuters

Lamas detalla que el perfil de ludópata en España está cambiando: «Antes nuestros pacientes eran afectados principalmente por máquinas tragaperras, gente con un patrimonio sólido. Ahora hemos detectado un descenso muy pronunciado de la media de edad».

A juicio de Lamas, el mundo de los tipsters es «un entramado más» dentro de la «estrategia de marketing que tienen los operadores de juego online para conseguir una expansión de su negocio».

Santiago Caamaño, un psicólogo que sufrió ludopatía cerca de 10 años, se muestra radicalmente en contra de esta actividad: «Los tipsters no venden un producto. Ellos venden pronósticos, y lo hacen como si siempre acertaran, cosa que es mentira».

«La mayoría de los tipsters ni siquiera juegan, por lo que tengo hablado con alguno. El resto, se paga las apuestas con el dinero de la gente», denuncia Caamaño.

Lamas, de la FEJAR, abunda en que muchos de estos tipsters podrían presentar cuadros de ludopatía.

Esta enfermedad, reconocida por la Organización Mundial de la Salud como adicción, puede afectar a cualquiera, y Lamas, por supuesto, abre las puertas de la FEJAR a quienes lo necesiten.

Tipsters contra la publicidad de las casas de apuestas

Grau, como exjugador de baloncesto, tiene un discurso contrario a la publicidad de casas de apuestas en clubes deportivos. «Evidentemente, un sector como este, que mueve muchísimo dinero, hay que regularlo. Hace falta una vuelta de tuerca más».

Para Grau, esta vuelta de tuerca pasa porque «las casas de apuestas no patrocinen equipos». «No toca». Sin embargo, sí cree que en países anglosajones hay una normalidad del mundo de las apuestas que en España podría ser deseable. «Existe un riesgo, pero los índices de ludopatía en España son bajos. La mayoría apuesta por diversión».

El discurso de Grau recuerda a las palabras de Dani Giménez, portero del Deportivo de Coruña, hace unas semanas: «A nadie le gustan las casas de apuestas, a nadie le gusta que estén en los barrios obreros y que se aprovechen de la gente que tiene menos recursos, pero al final patrocinan equipos, patrocinan competiciones… Esperemos que no sea demasiado tarde cuando nos enteremos de que no deberían ser así las cosas».

Gayá entiende que el juego no se puede prohibir. «Si hacemos eso nos vamos a Siria, que es un país totalitario en el que no se puede beber alcohol y las mujeres no pueden llevar faldas». Sin embargo, sí asume que la ludopatía es un problema a evitar. «Siempre digo lo mismo: nunca hay que jugarse un dinero cuya pérdida suponga que altere tu estado de ánimo».

Un sector por regular para lograr un juego más responsable

Mientras el sector de las apuestas deportivas crece, también lo hace el de los tipsters. Son tanto los propios pronosticadores como los expertos en ludopatía quienes piden más regulación. A pesar de ello, el discurso que algunas empresas especializadas emplea es el de que si las compañías cerveceras hablan «con normalidad del alcohol», ellas también harán lo propio con el juego.

A pesar de estos discursos, y de los constantes cuestionamientos a las medidas de prevención —»el índice de ludópatas en España es bajo»—, la de los tipsters es una actividad económica que en España ya es toda una realidad, y que se enfrenta a una serie de retos en su consolidación: distinguirse de los pronosticadores no profesionales, exigir más autorregulación y combatir con más fiereza las estafas en redes sociales.

Fuente: Business Insider | Alberto R. Aguilar