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El Dioni revive su historia en su nuevo libro ‘Yo robé un furgón blindado’

El Dioni revive su historia en su nuevo libro ‘Yo robé un furgón blindado’

Casualidad o no, MGA Games aprovecha el tirón mediático y lanza su juego «El Dioni, Dónde está la pasta» el mismo día que el famoso ladrón publica sus memorias, treinta años después del robo.

El Dioni ha escrito un libro sobre su vida y sobre todo, sobre su experiencia en la cárcel. Además, ha contado con todo lujo de detalles cómo fue aquel robo de la furgoneta por el que todo el mundo le conoce. Confiesa que su experiencia en la cárcel fue lo peor que ha vivido en la vida y asegura, que le ha dado mucho tiempo para recapacitar.

Dionisio Rodríguez Martín (Madrid, 1949) fue el héroe de toda una generación. En 1989, con España avanzando a velocidad de crucero hacia el progreso, los Juegos de Barcelona y la Expo, él decidió dar su propio pelotazo. Se levantó temprano para ir a su trabajo habitual, conductor de un furgón blindado de la empresa Candi. Era 28 de julio y según el Dioni, el nombre por el que casi todos los españoles de más de 40 años le conocen, decidió quedarse con el dinero que tenía que llevar a la sede de su empresa. «Estaba harto», contó luego en numerosas versiones.

El Dioni hizo la ruta normal, un banco, una pastelería, una empresa… «El día anterior podía haberme llevado el doble. Pero fue ese el día, le dije a mis compañeros que se bajaran, que me iba. Y me fui», relató el delincuente que se apoderó de 298 millones de las antiguas pesetas y dejó en quiebra a la empresa para la que trabajaba.

La carrera fue surrealista. Se paró en un semáforo en rojo con el furgón repleto de dinero y al lado oyó la música de un descapotable que atronaba con un «Ay Jalisco, no te rajes». «Y no me rajé», rememoraba esta semana.

Dejó el blindado debajo de un puente, se refugió en casa de unos amigos dos semanas mientras su cara no paraba de asomar en todos los televisores. En el bullicio del puente de agosto logró huir a Lisboa y, de allí, a Brasil.

Tenía 39 millones y aterrizó en Río de Janeiro con los bolsillos repletos de dinero y el corazón en busca de juerga. Cuenta que se fundió más de cuarenta millones de pesetas de la época (unos 240.000 euros) en alcohol, drogas, mujeres y toda clase de vicios. También en un peluquín y en una operación en un ojo birollo. Se casó con una brasileña para intentar evitar la extradición, pero no lo consiguió. Dice que fue torturado en Brasil en busca del dinero, del que aún hoy siguen faltando 140 millones de pesetas. «50 millones (300.00 euros) se los di a un amigo, que se compró un Mercedes y se mató. Otros 50, a otro que se dio el piro. Y dejé el dinero suficiente para que los de una de las empresas cobrarán sus nóminas», añade.

En España, salió de la cárcel en 1995 convertido en un icono social por su desparpajo, la canción Con un par, de Sabina, y la envidia que generó su palo. Escribió libros, salió en la tele y hasta rodó una película porno. Hoy, con 70 años, vive de una pensión de 830 euros. Del otro dinero, ni rastro. «A ti te lo voy a decir», repite.