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El estudio de datos: la nueva batalla de los datos deportivos en directo

El estudio de datos: la nueva batalla de los datos deportivos en directo

La gran cantidad de entidades deportivas que han establecido acuerdos para comercializar sus datos en directo ha llamado mucho la atención en los últimos meses, sobre todo debido a la llegada a este campo de las grandes ligas deportivas de Estados Unidos.

Estos acuerdos han ido creciendo en número, valor y alcance geográfico. Un proceso que se ve reflejado en el rápido crecimiento del propio negocio de Sportradar, suministrando estos datos a las compañías y a los operadores de apuestas deportivas de todo el mundo en tiempo real. A medida que el mercado de datos para apuestas en vivo se ha expandido y madurado, hemos visto que tanto las compañías proveedoras de datos como los titulares de los derechos deportivos difieren de forma significativa sobre en el enfoque que le da a la gestión de la información.

Como líder del mercado y pionero en este espacio, Sportradar se toma en serio su papel de asegurar que el mercado se desarrolle de una manera saludable, segura y sostenible para todos los involucrados. Por lo tanto, al compartir nuestros puntos de vista sobre el mercado de datos en vivo para las apuestas, esperamos desmentir algunas de las creencias más comunes y ayudar a mejorar la comprensión de este ecosistema a menudo malinterpretado.

Oficial vs código abierto

Para empezar, es importante destacar que Sportradar es uno de los principales promotores de acuerdos de datos oficiales e invierte más que nadie en asociaciones de datos oficiales, proporcionando ingresos significativos a las organizaciones deportivas, tanto grandes como pequeñas. Sabemos que existen muchas formas de estructurar los acuerdos de datos y respetamos el hecho de que los diferentes titulares de los derechos adopten enfoques diferentes. Nuestro objetivo es ayudarles a obtener el mejor valor comercial de sus datos a largo plazo, en primer lugar, debido a nuestra obsesión por ofrecer un servicio de calidad y, en segundo lugar, para adoptar estructuras de acuerdos que se ajusten a los siguientes cuatro principios:

  1. maximizar el alcance y el interés para el deporte;
  2. proporcionar flujos de ingresos sostenibles y constantes;
  3. incorporar fuertes medidas de seguridad que puedan aplicarse de la forma más eficaz posible;
  4. promover un mercado sano, vibrante y competitivo en el que los proveedores de datos compitan con fuerza, ofrezcan precios justos e innoven.

La pregunta clave es el «cómo» y ahí es donde hemos visto surgir una serie de problemas en los últimos tiempos. Esto se debe, al menos en parte, a la situación jurídica en relación con los datos deportivos, ya que no tienen el mismo estatus jurídico que los demás contenidos y derechos de los medios de comunicación. En otras palabras, no se pueden poseer o proteger como un producto de la propiedad intelectual (mito #1 desmentido). Por lo tanto, la cuestión se reduce en última instancia a si debe haber una única fuente de datos sobre un acontecimiento deportivo (a menudo denominada datos «oficiales») o si debe permitirse que varios proveedores recopilen, almacenen y utilicen datos de ese acontecimiento en paralelo (denominados datos «de código abierto»).

Es natural que ciertos deportes se inclinen hacia la primera opción, sintiendo instintivamente que ser la «única fuente de verdad» en sus competiciones es filosófica y comercialmente atractivo. La dificultad radica en que la propiedad intelectual, las bases de datos y los derechos del campeonato suelen estar en consonancia con la segunda, lo que significa que los datos de código abierto también son legítimos, aunque no sean tan rápidos, fiables o detallados como los de la versión oficial.

Esto deja a menudo a las empresas proveedoras de datos en un incómodo punto medio entre sus socios deportivos, por un lado, y las realidades legales y comerciales de sus competidores y los jugadores que realizan apuestas deportivas, por el otro.  

Sobre el papel parece que los intereses de ambas partes nunca se podrán poner en común. Por supuesto, los deportes están interesados en maximizar los ingresos y ejercer un nivel de control sobre sus datos en vivo; en el medio, las empresas que proporcionan datos compiten por el acceso a ellos para proporcionar servicios a sus clientes en un mercado muy competitivo; y en el lado otro extremo, los clientes de las casas de apuestas naturalmente quieren elegir el producto, disponer de la mejor relación calidad-precio, así como múltiples fuentes de datos para poder contrastar.

Si bien estos intereses pueden parecer difíciles de conciliar, nosotros pensamos que pueden ser mutuamente compatibles (mito #2 desmentido) siempre y cuando los acuerdos oficiales sobre la información estén estructurados de manera que no busquen excluir una competencia sana en favor de los monopolios de información.

La importancia de competir por la integridad y la innovación

Entonces, ¿qué significa esto en la práctica? Significa que está bien que los titulares de los derechos concedan una licencia oficial de datos de apuestas a un proveedor de datos en concreto (si así lo desean, por supuesto), siempre que otros proveedores de datos puedan obtener otra fuente alternativa apropiada (ya sea oficial o de código abierto) que permita una competencia significativa en esta capa del mercado. 

Existen muchas formar diferentes de lograrlo y vemos que los titulares de los derechos crean nuevos acuerdos de forma regular para gestionar sus datos. Las competiciones estadounidenses han desempeñado un papel importante en este sentido, ya que han incorporado los derechos comerciales asociados con el patrocinio, así como el uso extendido de sus marcas y logotipos como parte de los beneficios que se derivan del uso de sus datos oficiales.

En Europa, la Bundesliga alemana y otras ligas de fútbol han marcado el camino hacia un marco de gestión de datos no exclusivo, de modo que ahora hay más de 30 ligas y competiciones europeas de fútbol en las que los acuerdos de datos se han estructurado sobre un principio de libre mercado. Esto les ha permitido obtener importantes beneficios comerciales junto con un mercado de suministro competitivo.

No abogamos por un modelo en particular, ya que respetamos la autonomía de los deportes para determinar lo que más les favorece. El factor común (y clave) aquí es que los modelos deberían reflejar generalmente el hecho de que la competencia en el mercado es una parte fundamental de un ecosistema sano. Y con razón, ya que los beneficios y las ventajas a largo plazo para el deporte son evidentes, como se puede ver si explicamos los cuatro principios ya mencionados:

  • Integridad – la multiplicidad de la oferta mejora la integridad de al menos dos maneras:  tener múltiples fuentes de datos minimiza los riesgos de errores y quizás aún más importante: asegura que el máximo número de proveedores de datos y sus clientes puedan asumir compromisos de integridad contractuales a través de una relación estructurada con el deporte (mito #3 desmentido). Creemos que todas las empresas que proveen datos sobre una entidad deportiva y los proporcionan  deberían tener la oportunidad de ser acreditadas por el titular de los derechos (incluso si no son el proveedor «oficial») y, por lo tanto, estar sujetas a requisitos de veracidad y compromisos de integridad.
  • Innovación – una competencia sana es buena para la innovación y el negocio del deporte no es diferente. Nosotros aceptamos el desafío de competir con nuestros rivales, ya que nos impulsa a encontrar nuevas formas de servir a nuestros clientes, entusiasmar a los aficionados y crear valor.
  • Ingresos sostenibles y repetibles – el flujo de dinero procedentes de una base más amplia de proveedores (y de sus clientes) debería proporcionar unos beneficios más amplios, diversificados y, por lo tanto, más seguros para el deporte a corto, medio y largo plazo.
  • Maximizar el alcance y la identificación – permitiendo que sean muchos los proveedores distribuyan el contenido a un abanico de clientes más diverso que amplíe la base de potenciales fans;

Las dificultades surgen en las raras circunstancias en las que se excluyen todas las fuentes alternativas y toda la competencia del mercado de datos para crear un monopolio de la información.

La importancia de la competición en el fútbol inglés

Cuando se trata de nuestros propios convenios deportivos, como por ejemplo nuestros acuerdos de datos internacionales con las competiciones estadounidenses, aceptamos que debemos enfrentarnos a rivales que tienen fácil acceso y suministran datos por fuentes abiertas. Depende de nosotros demostrar la diferencia de calidad y valor de nuestros servicios oficiales en comparación con el resto del mercado.

Pero al hacerlo, no estigmatizamos los datos de código abierto: otras empresas lo han intentado pero en el mejor de los casos están siendo engañosos y en el peor, hipócritas. Los datos de fuentes abiertas son una parte legítima del mercado de datos y forman parte de las operaciones comerciales de todas las principales empresas de suministro de datos (mito #4 desmentido) – es sólo que algunas empresas son más abiertas y honestas al respecto que otras. Siempre preferimos ser sinceros y explicar estas realidades, aunque eso nos exponga a críticas.

Esta es la diferencia clave entre Sportradar y el acuerdo de Betgenius con Football DataCo («FDC») para las ligas de fútbol del Reino Unido. No existe una oferta de datos alternativa adecuada, por lo que en lugar de promover un mercado saludable para los proveedores competidores, centrándose en la innovación y la integridad, FDC y Betgenius intentan bloquear la competencia y cerrar el mercado a cualquier otra cosa que no sea su único suministro oficial.

Afortunadamente, este modo de actuar sigue siendo la excepción y no la regla. Sportradar continuará apoyando el desarrollo de un ecosistema vibrante y valioso para los datos deportivos en vivo, caracterizado por la integridad, la innovación y la competencia sana. Sabemos que otros, incluyendo a otras empresas de nuestro nivel de mercado, adoptan un punto de vista diferente, promoviendo la exclusividad como medio para excluir a los competidores o ganar cuota de mercado. Dada nuestra fuerte posición en el mercado global, particularmente en los Estados Unidos, se podría esperar que hiciéramos lo mismo. Pero a largo plazo no vemos los beneficios de este enfoque para nuestros socios, las organizaciones deportivas, ni para nuestros clientes, los operadores de apuestas, ni para el mercado de suministro de datos. 

Por lo tanto, prescindamos del uso de términos emotivos como piratería, robo y hurto al hablar de estos temas -no son útiles, por no decir totalmente inexactos- y, en su lugar, centrémonos en ofrecer un enfoque constructivo y equilibrado a los desafíos de un mercado creciente y valioso.