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Todo sobre el sector del juego online en España

El vértigo de jugar en la red

El vértigo de jugar en la red

Un estudio de la consultora H2 Gambling Capital asegura que el sector del juego online en el mundo seguirá creciendo en los próximos años, desde los 45.000 millones de euros del 2018 hasta rozar los 70.000 millones en el 2023. Los factores detrás de esta subida son el continuo aumento de uso y penetración de los móviles, la mejora de la conectividad entre los consumidores y las aperturas en la regulación en algunos países que hoy están cerrados.

Según datos de la dirección general de Ordenación del Juego, en España, seis de cada diez ciudadanos han jugado alguna vez con dinero. La actividad se ha popularizado en la franja de población más joven, especialmente en las apuestas deportivas, y en menor medida, el póquer y el bingo y el casino.

Hay casi un millón de clientes activos en las webs de juego autorizadas. Esta modalidad digital ya representaba el 7,3% del total del sector del juego en España en el 2018. Esto significa que en los últimos cuatro años, su peso se ha triplicado. El juego real online, que equivale a las cantidades depositadas por los clientes menos los premios –es el indicador que define el importe realmente gastado por los clientes–, ya supera a los 720 millones de euros, según la última edición del Anuario del Juego en España

Gracias a internet, por ejemplo, es posible apostar sobre el resultado de un partido de fútbol al instante con un clic o jugar una partida de póquer con otro contrincante por Europa. Para que se tenga una idea, la sucesión de apuestas y manos en las partidas ya asciende a casi 18.000 millones de euros, lo que significa que cada euro jugado en línea se utiliza casi siete veces. Y más de la mitad del juego se basa en las apuestas deportivas.

La tecnología permite a los jugadores participar de forma más intuitiva y más compulsiva

José Antonio Gómez Yáñez, profesor de Sociología de la Universidad Carlos III y director del estudio, sostiene que el juego en el mundo digital han encontrado su entorno natural. “El formato permite al jugador demostrar a los demás de que sabe del asunto, por ejemplo de un determinado deporte. Es esta su principal motivación para jugar, más que ganar dinero”, afirma. Y claro, demostrar a mucha gente de que se tienen conocimientos supone un aliciente formidable.

Otro aspecto detrás del crecimiento del juego online es el aspecto social. Un buen ejemplo de ello es el póquer. Hasta hace poco, España era un mercado cerrado, pero se acaba de introducir la liquidez compartida con Francia Portugal, con lo que las apuestas con las cartas (virtuales) se ha extendido, desde los 60 millones de euros del 2017 a los 81 millones del año pasado. “El juego online es esencialmente un juego de relación, porque genera amistades globales”, dice Yánez.

La inversión publicitaria y el patrocinio es la principal herramienta de comunicación de estas empresas, ya que estas plataformas (hay hasta 81 operadores autorizados en España) carecen de redes comerciales o tiendas físicas. Además, la lealtad de los clientes es baja y los anuncios sirven para fidelizar, de otra manera los clientes no tienen problemas para saltar de un sitio a otro. Este año, el gasto en promoción va camino de romper la barrera de los 300 millones de euros, más de tres veces el presupuesto que destinan en este área las loterías gestionadas por el Estado.

Sin embargo, las presiones de la opinión pública, alarmada por los riesgos de ludopatía, con toda probabilidad harán cambiar la regulación de este pujante sector. Existe en España un proyecto para limitar la publicidad, tanto en franjas horarias como en soportes, especialmente aquella más agresiva, como la que se lleva a cabo en el intermedio de los partidos con el apoyo de figuras públicas.

El Ministerio de Sanidad reconoce que el 3,5% de la población ha jugado dinero online en los últimos 12 meses

El reciente estudio sobre adicciones del Ministerio de Sanidad reconoce que el 3,5% de la población ha jugado dinero online en los últimos doce meses pero que la cantidad máxima jugada en un solo día se mueve en una horquilla de entre 6 y 30 euros. Según sus cálculos, apenas el 0,4% de la población podría catalogarse de jugadores problemáticos y sólo el 0,3% presentaría posibles trastornos.

No obstante, un informe de la Asociación Catalana de Adicciones Sociales (Acencas) es más alarmista. La mediana de edad del jugador es de 28 años y tarda cuatro años en desarrollar adicciones. “Este tipo de jugadores apuesta más dinero, dedica más horas y acumula más deudas que los que usan las tragaperras tradicionales”. Su presidente, Francesc Perendreu, sostiene que en las apuestas online es muy común que aparezcan “fantasías de profesionalidad que te hacen creer que puedes así ganarte la vida”.

Según Yánez, España tiene una peculiaridad: la población está socializada más en la lotería, que gestiona el Estado, que en las apuestas, como ocurre en el Reino Unido. Y los estudios certifican que en estos casos, como el español, es más fácil perder el control a la hora de apostar que comprando un décimo. Sin olvidar que en promedio, de 100 euros de apuestas online, en premios se recibe, en el mejor de los casos, unos 97. Siempre se acaba perdiendo. Así funciona el negocio.

LaVanguardia Digital