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Todo sobre el sector del juego online en España

Garzón se la juega

Garzón se la juega

No va más. El Gobierno ha aprobado el Real Decreto de Comunicaciones de Juego, tras años de versiones, negociaciones, números y escenarios. Con este desarrollo reglamentario culmina un proceso iniciado en 2012, con la entrada en vigor de la Ley de Regulación del Juego en España.

Su aprobación ha supuesto un hito para varias partes. En primer lugar, para un sector, el del juego online, que esperaba un desarrollo regulatorio que ordenase su actividad desde hace años y que ante la desidia de los diferentes Ejecutivos ha impulsado iniciativas de autorregulación.

En segundo lugar, para una Dirección General de Ordenación de Juego que ha contado tres Directores Generales desde el primer borrador del reglamento; y, sobre todo, para un Ministro de Consumo que, con este Real Decreto, ve colmada su aspiración regulatoria de la legislatura y da respuesta a algo tan etéreo como la “alarma social”.

De todas las versiones que la Dirección General de Ordenación de Juego ha trabajado en estos últimos años, el Gobierno ha optado por la más restrictiva: la de la prohibición total, con la salvedad del espacio de 1 a 5 de la mañana para evitar contradicciones con la ley que la ampara. El ‘decreto Garzón’ es, fundamentalmente, un golpe de timón mediático que prioriza un titular en medios a una evaluación del impacto económico o de política pública.

El sector del juego online siempre ha abogado por un marco regulatorio que ordene la publicidad de nuestra actividad. También hemos hecho autocrítica, y reconocemos la sobreexposición mediática -e inmobiliaria- característica de un mercado inmaduro, como lo era el juego. Pero esta realidad a la que hacemos referencia dista en exceso de la «alarma social» a la que alude el ministro, quien en ningún caso hace referencia a los datos de ludopatía, por supuesto, porque no acompañan a su discurso catastrofista.

La ley que regula el juego en España establece un marco controlado y garantista para, en efecto, proteger al consumidor de los posibles problemas de salud pública que puede generar el juego compulsivo. Y ese es uno de los éxitos que hay que otorgarle a la actual regulación: los datos en España desde 2012 que demuestran que la incidencia del juego problemático en nuestro país es de las más bajas en Europa y se mantiene estable en el 0,3% de la población de entre 15 y 65 años, de acuerdo con los estudios del Plan Nacional Sobre Drogas.

La culminación del proceso regulatorio, con el desarrollo reglamentario de la publicidad, debería tener como objetivo prioritario el consolidar el éxito del marco competitivo y seguro actual.

Garzón se la juega con esta prohibición total, ya que corre el riesgo de desviar jugadores a un entorno ilegal, fuera de los dominios controlados del ‘.es’.

Esta cuestión es fundamental, ya que sólo los operadores con licencia son los sujetos a la normativa, entre la que se encuentra el control y verificación de accesos, para evitar el acceso de menores y jugadores inscritos en el registro de interdicciones, o la necesidad de compartir datos con el Ministerio de Interior para evitar fraudes o blanqueo de capitales, entre otros.

Que los jugadores puedan conocer, a través de la herramienta de la publicidad, qué es y qué no es juego legal es (y ha sido) la mayor garantía en España para un juego seguro, controlado y no problemático.

Lo que la ciencia indica es que la publicidad sobre las apuestas no tiene una relación directa evidente con un mayor número de personas con problemas de ludopatía. La publicidad debería, por tanto, utilizarse como una herramienta complementaria para informar y garantizar que el juego no produzca efectos adversos en los consumidores.

Decía Voltaire que azar «es una palabra vacía de sentido, nada puede existir sin causa». La apuesta del ministro con la prohibición es muy arriesgada y puede ser causa de un descontrol del entorno ilegal que propicie el efecto contrario al deseado por la norma.

Desde Jdigital, Asociación Española de Juego Digital, mostramos voluntad para trabajar en un mejor marco de regulación de la publicidad de la actividad que desarrollamos.

Desde esta tribuna queremos ponernos a disposición del Ministro de Consumo y su equipo para que evaluemos, de forma conjunta, los efectos que tienen las medidas tan restrictivas que ha decidido llevar a cabo.

Tememos que el remedio sea peor que la enfermedad y que, lamentablemente, haya que reevaluar en el corto plazo -esperamos que, esta vez, de forma conjunta- las medidas para garantizar la seguridad del entorno del juego en España.