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Cirsa cerró 2020 con ebitda positivo

Cirsa cerró 2020 con ebitda positivo

Cirsa, la compañía de juego propiedad de Blackstone, ha notado los efectos de la pandemia en sus resultados de 2020, que están marcados por una importante caída de la facturación provocada por los cierres de sus locales físicos en todos sus mercados. Además, el ritmo de recuperación experimentado en el tercer trimestre dio un paso atrás en el último debido a las nuevas restricciones provocadas por la segunda ola del Covid-19.

En el acumulado del año Cirsa generó unos ingresos de explotación de 842,3 millones de euros, una caída del 48%, debido a la pérdida de negocio físico. El negocio de máquinas, el principal generador de ventas de la compañía, retrocedió un 60%, el de casinos un 67% y el de bingos un 63%. La buena noticia fue la división de juego online y de apuestas deportivas, que encabeza Sportium, con unas ventas netas de 110,4 millones, casi cuatro veces más que en el año anterior.

En el cuarto trimestre los ingresos cayeron un 54%, cuando en el tercero la diferencia se estrechó al 40%. «Desde noviembre, la situación de la pandemia en Italia y España experimentó un deterioro significativo que llevó al cierre total de la operación italiana desde el 3 de noviembre, y en España se incrementaron los cierres regionales y las restricciones en todos los segmentos de negocio», explica la compañía. En la segunda mitad de diciembre, además, el virus ocasinó nuevas restricciones y cierres parciales en su negocio latinoamericano, principalmente en Panamá, México y Perú.

Con estos condicionantes el resultado neto de Cirsa a cierre de 2020 arroja una pérdida de 254 millones de euros, por los 6,6 que se dejó en 2019. El dato positivo para la compañía es que pudo cerrar el año con un ebitda positivo de 126 millones, aunque un 73% inferior al de 2019. Tanto en el tercer trimestre como en el cuarto pudo encadenar sendos periodos con esta variable financiera en positivo.

Otro dato positivo de cara a futuro es el de liquidez. A 31 de diciembre Cirsa tenía una caja disponible de 283,3 millones de euros, un 77% más que en la misma fecha de 2019, aunque durante el cuarto trimestre se contrajo en casi 70 millones. Durante el año pasado firmó un crédito de 55 millones con Deutsche Bank y Barclays, y después accedió a otra línea de 20 millones prestados por el hedge fund Sculptor. La deuda neta a 31 de diciembre era de 2.371 millones, un 7% más.

«Maximizar la liquidez, junto a la reducción de costes, han sido los dos de los principales objetivos que ha tenido el equipo de gestión desde el comienzo de la pandemia», explica Cirsa. En el lado de los costes, la empresa explica que ha reducido los gastos fijos en un 50% en el último trimestre.